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Miércoles, 5 de Marzo de 2008

Otro varapalo a la terapia hormonal sustitutiva para la menopausia

Expertos españoles insisten en que la THS es segura si se usa durante poco tiempo y en mujeres jóvenes

AINHOA IRIBERRI ·05/03/2008 - 09:00h

Los ensayos clínicos a veces atraviesan la frontera de las revistas especializadas y saltan a las portadas de los diarios generales. Ocurrió en julio de 2002 con el estudio Women’s Health Initiative (iniciativa para la salud femenina; WHI, por sus siglas en inglés).

El trabajo, promovido por uno de los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU, pretendía demostrar que la terapia hormonal sustitutiva (THS) –remedio de la medicina moderna para los sofocos y molestos efectos secundarios de la menopausia– protegía frente al mayor asesino de los países occidentales: la enfermedad cardiovascular.

No obstante, tres años antes del final planeado de WHI, los investigadores decidieron suspender uno de los brazos del trabajo, porque la combinación de estrógenos y progestina (una de las THS analizadas), aumentaba el riesgo de cáncer de mama. Además, se registraron más casos de infarto cerebral y trombosis.

Seis años después de aquella decisión, JAMA publica hoy un estudio que muestra que aquellas mujeres que participaron en el trabajo y que dejaron el fármaco al demostrarse que los riesgos superaban a los beneficios seguían teniendo un ligero mayor riesgo de cáncer tres años después de dejar la medicación.

En el grupo que se trató con la THS señalada, un 1,56% desarrolló algún tipo de cáncer. La tasa fue de 1,26% entre las mujeres que habían tomado placebo.

Según el presidente de la Asociación Española para la Menopausia, Javier Ferrer, estos datos no han de preocupar a las españolas que se trataron con THS, ya que los fármacos más usados en EEUU y analizados en el WHI se utilizaban entonces “muy poco” en España y en Europa.

Además, señala, Ferrer, las participantes en WHI a las que se ha detectado mayor riesgo de cáncer son mujeres mayores, con una media de 70 años de edad. “La usábamos en mujeres jóvenes, de entre 50 y 60 años”, apunta.

Respecto al riesgo de cáncer, Ferrer señala que está asociado a un uso prolongado, una práctica que no se seguía en España.

Ferrer habla en pasado de las THS porque reconoce que la repercusión del estudio hizo que la mayoría de las mujeres dejaran su tratamiento, aunque no coincidiera con el del trabajo: “Ahora sólo la utilizan muy pocas mujeres, las que están realmente desesperadas”. El ginecólogo considera, de hecho, que el tratamiento está hoy “infrautilizado”.