Archivo de Público
Domingo, 2 de Marzo de 2008

La campaña más difícil de CiU

La federación nacionalista da a Zapatero como ganador indiscutido para combatir el voto útil

FERRAN CASAS ·02/03/2008 - 21:32h

La campaña del 9-M no es cómoda para nadie. Pero quizás es en CiU donde se vive con más contratiempos e incógnitas. Con un Josep A. Duran a medio gas (debería estar de baja médica después de que le extirparan un tumor pulmonar), en un escenario más bipolarizado que nunca y con una clara indefinición interna sobre las condiciones políticas en Catalunya para apoyar a Zapatero en Madrid, los nacionalistas intentaron dar ayer un vuelco a la campaña.


Mientras Duran -que prevé reaparecer hoy- reposaba, Artur Mas no dudó ayer en dar a Zapatero como ganador el 9-M con el indisimulado objetivo de restar eficacia a las apelaciones socialistas al voto útil. El líder de CiU tomó con autoridad la manija de la campaña nacionalista para capear los efectos demoledores que éste pueda tener. Quizá por eso los últimos días se ha reforzado la marca de CiU en detrimento del candidato Duran. Artur Mas recordó que no hay encuesta que no dé al PSOE ganador y que toca "concentrar" el voto para "contrapesar el poder socialista" en Catalunya y Madrid impidiendo nuevos "desprecios".

Mientras, José Montilla advertía del riesgo real de un triunfo del PP y pedía votar al PSC no sólo para impedirlo sino también para "renovar" a los conservadores.


La estrategia de Mas y CiU la comparten ERC e ICV-EUiA pese a que los republicanos son los menos afectados por la bipolarización dadas las características de su electorado. Ridao tiene, eso sí, otros handicaps.
De las tres fuerzas antibipolarización Mas consideró que sólo CiU es "independiente" y tildó a los socios del PSC en el tripartito y en el Senado de "satélites". Fue, como siempre, duro con los independentistas, seguro como está que Duran puede recoger parte del voto a Carod en 2004. Mas desechó la propuesta de pacto de mínimos catalán para investir a Zapatero lanzada por ERC con el argumento de que Carod rompió la unidad del catalanismo con el tripartito. Ridao atribuyó al líder de CiU una "obsesión enfermiza" por el poder.


Sin condiciones concretas


Mas evitó fijar las condiciones concretas en el ámbito político catalán para apoyar a Zapatero. Se limitó a decir que si les quieren se deberá respetar la lista más votada en las autonómicas. Después de la cascada de declaraciones contradictorias en los últimos meses, de un debate interno virulento sobre si es conveniente entrar en el Gobierno de Madrid, ahora se impone la tensa espera. Los problemas (y serios) llegarán si el PSOE vence el 9-M y pregunta a CiU qué quiere, cómo y cuándo para pactar. A día de hoy, no hay respuesta.