Archivo de Público
Sábado, 1 de Marzo de 2008

"Zapatero ha pasado del talante al grito"

MARÍA JESÚS GÜEMES ·01/03/2008 - 20:46h

ARTURO RODRÍGUEZ - El presidente del PP saluda a sus seguidores.

Entrando en la recta final, luciendo chaqueta de pana fina y sin corbata, Mariano Rajoy se presentaba ayer en Zaragoza para anunciar su compromiso con el Pacto del Agua de Aragón. Su discurso fue un calco del que había realizado en la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia tan sólo unos días antes.

Antes que él, el líder del PP aragonés, Gustavo Alcalde, había querido recalcar que en el programa electoral de su partido se cita el Pacto del Agua hasta en tres ocasiones, "anteponiéndolo a todo lo demás". Así visto, Rajoy se ajustó sin problemas al guión establecido y, sin mencionar el trasvase del Ebro, repitió que con el agua que sobre, la que se tire al mar, el PP ayudará "a los demás porque todos somos españoles".

El candidato conservador se comprometió a "terminar con el bloqueo y paralización a la que los socialistas han sometido las obras del Pacto del Agua". Además, para que no sonara tan viejo, también garantizó el caudal ecológico del delta del Ebro y prometió terminar e impulsar las infraestructuras de un buen rosario de embalses. En su opinión, si no se hace nada en este asunto "estamos condenados al desastre".

Por paradójico que parezca la política del agua ayer fue lo de menos en un mitin en el que todos los ojos estaban clavados en Gabriel Elorriaga. Rajoy no hizo ni una sola mención a la polémica que se había generado por sus declaraciones en el Financial Times descubriendo que la estrategia del PP pasa por desmovilizar al electorado socialista. Pero el secretario ejecutivo de Comunicación aparecía en la primera fila. Allí, bien expuesto, aprovechó el baile de sillas que se formó cuando Luisa Fernanda salió a dar su discurso para ocupar un sitio a la izquierda de su presidente. Una imagen vale más que mil palabras y esa fue, sin duda, la clara muestra de apoyo del "jefe" hacia uno de sus máximos colaboradores.

Rajoy no abordó directamente el tema y volvió a pedir el voto de los desencantados con el PSOE: "Ha pasado del talante al grito para que nadie recuerde, sobre todo aquellos que le han votado, que les ha engañado y que no se ha ocupado de los problemas reales que les afectan". Su conclusión: "No está a la altura de lo que necesita España".

El líder de PP fue ayer más directo y quiso presumir de que a sus "52 tacos" ya se puede "permitir el lujo de decir con claridad lo que pienso en cualquier lugar de España. Otro, ese en el que estáis pensado, no".

Interactivo

Rajoy vivió una auténtica comunión con su público cuando empezó a encadenar una pregunta tras otra. "¿Qué es lo que ha hecho el señor Rodríguez Zapatero?", interrogaba a sus militantes. Él ya tenía la contestación preparada: "Se resume en una palabra: nada". Pero quería saber lo que opinaban sus hinchas. "¿Qué es lo que ha resuelto, qué es lo que se ha dedicado a hacer, cuál es su programa de futuro?..." "¡Nada!", le respondían al unísono desde las gradas.

Fiel a su estilo, Rajoy volvió a hablar de economía para dar, por fin, algunos de los titulares que se habían echado en falta los días precedentes. El principal, "cuatro años más de Zapatero es jugar a la ruleta rusa". En su opinión, bajo el Gobierno socialista "se ha conseguido que los precios suban hasta en las rebajas". Era un comentario mejor que el de la jornada anterior donde se había enredado para tratar de decir lo mismo.

Y aunque ya lo podía haber dicho después del debate con Solbes, hasta ayer no se le escuchó reconocer que "Pizarro es un crack". Mientras, el ex presidente de Endesa se dedicaba a hacer la "caravana b" junto a Aznar y Aguirre. Rajoy vendió su "gran equipo económico" y en el repaso citó a Montoro, a Cañete... pero ni palabra de Costa.