Archivo de Público
Sábado, 1 de Marzo de 2008

La fuerza que mueve al submarino amarillo

El municipio de Vila-Real, uno de los grandes centros de producción de azulejo de Castellón, tiene una saneada economía

PANCHO TRISTÁN ·01/03/2008 - 20:24h

Primero fue el azulejo y después fue el gol. Ahí está el municipio de Vila-Real, uno de los grandes centros industriales de una provincia, la de Castellón, que produce cerca del 90% de la cerámica y el azulejo que llegan al mercado de toda España.

Además, exportan la mayor parte de su producción, así que tratas de hacer números y te faltan los ceros. Es imposible hablar de Vila-Real -así, en valenciano, es el nombre oficial del municipio- sin mencionar a su equipo de fútbol, claro, el submarino amarillo, el que llegó desde abajo para hacer historia entre los grandes del fútbol.

Antes de las gestas futbolísticas, y seguramente como causante, estuvo el empuje industrial de la zona. Aunque no siempre se sepa.

"Quiero decirlo con todo cariño, pero a veces, con alguna gente de fuera, parece que tienen la idea de que esto era un pueblecito casi subdesarrollado cuyo equipo de fútbol llegó a Primera División". Lo dice el alcalde, Juan José Rubert Nebot, del Partido Popular, economista. Y reivindica entonces la importancia económica del municipio: "Somos una parte importante del distrito industrial de la cerámica".

Es una amplia zona en la que se concentra la gran mayoría de la población de la provincia de Castellón. Uno puede recorrer los cerca de 7 kilómetros que hay entre Vila-Real y Castellón por carretera sin dejar de ver naves industriales. No muy lejos de allí están las poblaciones de Onda y La Alcora, donde la producción de cerámica tiene un arraigo histórico.

Castellón es una de las provincias que más población han ganado en los últimos años: el aumentó cerca de un 15% y el paro se mantuvo por los suelos. El líder de Unión General de Trabajadores (UGT) en la zona, Enrique Sánchez Collado, celebra lo benigno de los datos y señala que allí "hay una gran estabilidad en el empleo".

El principal aval de esa "estabilidad" es, en su opinión, "el hecho de que los propietarios de las empresas azulejeras vivan aquí, que les importe esto". Según explica Sánchez Collado, la buena situación económica hace que incluso algunos de los inmigrantes llegados en los últimos años al municipio ya hayan solicitado hipotecas para comprar una vivienda y asentarse. Según datos de La Caixa, la provincia de Castellón acogió entre 2001 y 2007 cerca de 60.000 extranjeros.

Así que uno se pasea por Vila-Real y lo primero que nota es que no es muy difícil dar la vuelta a la esquina y encontrarse unas obras: "Tenemos 52.000 habitantes pero a veces nosotros mismos no nos creemos que ésto es una ciudad, y por eso nos hemos propuesto hacer reformas que ofrezcan una nueva imagen. Además, queremos dotar a Vila-Real de equipamientos que faciliten una expansión del sector terciario", dice el alcalde.

El máximo mandatario de la ciudad castellonense también mira hacia el Gobierno central cuando se refiere a los próximos pasos en el crecimiento de la ciudad. Pide infraestructuras, para que la industria de la cerámica pueda seguir creciendo. Y una conexión por tierra de alta capacidad con Madrid, por ejemplo. Cuando, tras una invitación de Público, hace una petición al próximo inquilino del Palacio de la Moncloa, se lanza a lo general: "Que tome las decisiones independientemente del color político de las administraciones con las que interactúe, que gestione en función de las necesidades".

Vila-Real es una ciudad pequeña o un pueblo grande, según se mire. Según sus dirigentes, tiene unas excelentes perspectivas para los próximos años. Hay un proyecto de construcción de un enorme centro comercial a la entrada de la ciudad que, según se estima desde el Ayuntamiento, podría generar 2.000 empleos. "Tendrá que venir gente de fuera -explica el regidor Rubert Nebot- porque aquí no hay 2.000 personas con ese perfil".

Al principio fue la helada


Sucedió en el año 1956. La helada pasó como la peste sobre los naranjos, un cultivo ya entonces base de la ahora boyante economía de Vila-Real. Y hubo que buscar alternativas. El ya fallecido José Soriano, fundador, entre otras empresas, de Porcelanosa, comentaba que fue así como la ciudad comenzó a generar un tejido industrial siguiendo el ejemplo de poblaciones próximas como Onda y Alcora. Y hasta hoy. Así, Vila-Real iría sustituyendo el espacio dedicado a los cítricos por fábricas y, fruto del desarrollo económico de España, la provincia de Castellón se dotó de una industria que hoy emplea a unas 25.000 personas repartidas en 200 empresas.

El municipio de Alcora, más pequeño, puede presumir, eso sí, de ser el origen de todo: allí fue donde comenzó a producirse cerámica en el siglo XVIII.