Archivo de Público
Jueves, 28 de Febrero de 2008

Nuevas señales de alarma en EEUU

Bush descarta otro plan de choque, pese a la debilidad del PIB , el deterioro del mercado laboral y el hundimiento del dólar

PÚBLICO.ES ·28/02/2008 - 20:21h

La economía americana colecciona malas noticias. Ayer se conoció que el crecimiento económico del cuarto trimestre (medido respecto al del periodo julio-septiembre)  fue de sólo el 0.6%, al borde de la contracción.

El dato en sí no es sorprendente, ya que confirma la primera estimación del Gobierno, pero los expertos se mostraron decepcionados ya que esperaban una cierta rectificación al alza.

Para el conjunto de 2007 el incremento del PIB fue del 2,7%, el más bajo desde 2002.Analistas citados por Bloomberg dijeron que con toda probabilidad la producción de la economía se redujo en enero y  la tendencia se estaría prolongando en febrero, por lo que cabe anticipar una caída del PIB del 1,6% para el primer trimestre del año.

También ayer se conocieron datos negativos sobre la demandas de desempleo, que crecieron en la última semana. Mientras, el presidente de la Reserva Federal, Bern Bernanke, realizó una inquietantes declaraciones en las que subrayó la posibilidad de que algunas entidades financieras puedan quebrar como consecuencia de la crisis de los mercados de crédito.

Bernanke advirtió asimismo sobre la necesidad de que los bancos se refuercen con inyecciones de  capital.

 El cuadro negativo se completó con el enésimo desfondamiento del dólar frente al euro. La cotización de la divisa europea, tras superar el miércoles la barrera de los 1,50 dólares, llegó ayer a tocar los 1,52, un nuevo récord.

En este caso, sin embargo, la debilidad de la moneda puede ayudar a sacar a Estados Unidos del apuro, ya que el favorable tipo de cambio favorece su competitividad y permite, en teoría, un mayor crecimiento de las exportaciones a otros países del mundo, compensando la anemia de su demanda interna.

Ante este panorama económico casi depresivo, el presidente de Estados Unidos, George Bush, esgrimió un cierto optimismo, y descartó la puesta en marcha de un segundo plan de choque para reactivar la economía. “Ahora es el momento de dar una oportunidad a las medidas ya aprobadas”, no de pensar en otras nuevas, dijo.

El presidente declaró: “Ya hemos actuado con fuerza y puesto en marcha incentivos por valor de 150.000 millones de dólares, haciendo que el dinero llegue a manos de los consumidores”.

Los cheques de ayuda a los consumidores empezarán a enviarse en la segunda semana de mayo. Además, Bush ignoró los crecientes síntomas de crisis. “No hay duda de que la economía se ha desacelerado, pero creo que no vamos hacia una recesión”, afirmó.