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Lunes, 18 de Agosto de 2014

Las agujas del Big Ben, congeladas en las 12.00 por labores de limpieza

Desde las 9.00 de este lunes cuatro operarios trabajan suspendidos a casi cien metros de altura paradar brillo a las cuatro caras del famoso reloj, una de las atracciones estrella de la capital británica

EFE ·18/08/2014 - 16:44h

Varios hombres limpian el Big Ben en Londres, Reino Unido, el lunes, 18 de agosto del 2014. EFE/Andy Rain

Las agujas del conocido Big Ben de Londres señalan las doce en punto desde las 9.00 GMT de hoy, cuando el mecanismo del reloj se desconectó para facilitar unas labores de limpieza que durarán hasta el jueves.

Los miles de turistas que cada día se acercan al Palacio de Westminster, sede del Parlamento británico y uno de los puntos más visitados de la capital británica, observarán durante esta semana a cuatro operarios suspendidos con cuerdas frente al icónico reloj.

A finales de semana volverán a moverse las agujas de una de las atracciones estrella de Londres

Los encargados de la limpieza dedicarán una jornada a cada una de las cuatro caras del Big Ben, en lo alto de la Torre de Isabel, de 95,7 metros.

Cada una de esas caras está compuesta por 312 piezas de fino vidrio opalino de color blanco, ensambladas en un marco de hierro fundido.

"Es un proceso complejo que requiere verdadera destreza en las alturas. Contamos con un equipo de expertos que se asegurará de que el reloj queda perfectamente limpio. Se trata de una pieza del patrimonio nacional que debemos salvaguardar para las futuras generaciones", explicó Steve Jaggs, responsable de mantenimiento del reloj.

Si bien las agujas permanecerán detenidas hasta el jueves, o bien hasta el viernes si las condiciones meteorológicas retrasan el trabajo, el mecanismo interno del reloj continuará funcionando.

La gran campana de 16 toneladas que da nombre al Big Ben seguirá marcando las horas con puntualidad británica, por lo que los operarios trabajan con un equipo especial para aislarse del ruido.

Unos 10.000 turistas y londinenses acceden cada año al interior de la Torre de Isabel, una visita gratuita para la que es necesario apuntarse en una lista de espera que en ocasiones alcanza los cuatro meses.

El reloj del Big Ben se inauguró en abril de 1859, pero no comenzó a funcionar hasta finales de mayo de ese año debido a que las agujas de hierro originales resultaban demasiado pesadas y fueron sustituidas por otras más ligeras, de cobre.