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Miércoles, 27 de Febrero de 2008

Penas de entre 7 y 14 años para la célula islamista nacida en la cárcel

El tribunal considera que su líder, Acraf, tenía "una cuasi obsesión" con la Audiencia Nacional

ÁNGELES VÁZQUEZ ·27/02/2008 - 19:46h

La Audiencia Nacional ha condenado a penas de entre siete y 14 años de cárcel a los miembros de las células islamistas que se gestaron en cárceles españolas. Los condenados por pertenencia o colaboración con organización terrorista son 20 de los 30 detenidos en las distintas operaciones Nova, realizadas por orden del juez Baltasar Garzón.

No hay ningún condenado por conspiración para atentar contra la Audiencia Nacional, pero la Sección Tercera de lo Penal lo ha tenido en cuenta como "una actividad que se subsume en la propia de pertenencia al grupo terrorista".

El principal condenado, castigado con14 años de cárcel, es Abderrahmane Tahiri, Mohamed Acraf, líder-emir de la célula embrionaria que creó en la cárcel salmantina de Topas y que se extendió a Málaga, Valencia y Almería por el traslado a otros centros o la liberación de sus miembros.

Plan individual

Tahiri "había concebido la idea de ejecutar una acción terrorista mediante un vehículo cargado de explosivos y ocupado por muyahidines suicidas contra la Audiencia Nacional", asegura la sentencia.

Acraf tenía "una cuasi obsesión" contra determinados magistrados, como Baltasar Garzón, al que mencionó varias veces durante el juicio. Para llevar adelante su objetivo, le pidió a Kamara Birahima (condenado a 7 años de cárcel) en el verano de 2004 que adquiriese explosivos.

"Pero ello en modo alguno constituye sino un plan individual, sin desarrollar y que no determinó el efectivo concierto de voluntades para su efectiva realización", explica la resolución, de la que ha sido ponente el magistrado Alfonso Guevara.

A que el "plan individual" no se convirtiera en algo más serio contribuyó el que Kamara lo comentara con un testigo protegido, quien junto con el entonces imán de la mezquita de Roquetas de Mar (Almería), el confidente policial conocido como Cartagena, alertaron de lo que se preparaba. De hecho, en la Audiencia Nacional se extremaron tras los arrestos las medidas de seguridad, asegurando su perímetro.

Credibilidad a su testimonio

Precisamente, el testimonio de estos testigos fue una de las principales bazas utilizadas por las defensas para buscar la absolución de sus clientes. A ello contribuyó el propio Cartagena que durante el juicio atribuyó sus palabras anteriores a las amenazas recibidas.

"La Sala debe rechazar de manera rotunda y absoluta que nos encontremos ante un supuesto de actos procesales obtenidos bajo violencia o intimidación, ni siquiera hay la más leve sospecha de que esto suceda", señala la sentencia, de 247 páginas. Añade que, al ser preguntado en el juzgado, Cartagena dijo "que cooperó voluntariamente, porque es musulmán y no quiere que la gente piense que lo que hacen esos grupos es el Islam, y que además en este país vive él con su familia".

Como preconiza Bin Laden

El tribunal explica que mientras estuvo en Topas, Acraf reivindicó y consiguió un local polideportivo para realizar allí servicios religiosos.
"Se erige como líder-emir de un grupo de internos a los que adiestra en la ideología salafista yihadista y takfir, que proyecta mediante la yihad o guerra santa para imponer la Ley Islámica en detrimento de los sistemas legítimamente constituidos en los países occidentales, aspirando así a un califato universal o hermandad musulmana, tal y como preconiza el Frente Islámico Mundial de Osama Bin Laden", explica el presidente de la Sección Tercera.

Como prueba del ascendente que Acraf tenía sobre sus subordinados, la sentencia cita el incidente que se produjo en el juicio cuando los acusados se pusieron de pie a un gesto suyo, para "reivindicar derechos islámicos sobre el resto de la población reclusa". Agrega que la actuación policial "felizmente" evitó que cometieran actos violentos concretos, "finalidad y razón" del grupo que creó.