Martes, 9 de Octubre de 2007

Luz para tratar la pena otoñal

La entrada del otoño trae consigo los primeros signos de apatía y desánimo

ALDA ÓLAFSSON ·09/10/2007 - 22:42h

En los países nórdicos la disminución de horas de luz llega a provocar un tipo de depresión, conocido como Trastorno Afectivo Estacional.

En España no se suele llegar a tanto, pero aún así ha empezado a emplearse un tratamiento, la fototerapia, basado en lámparas especiales que simulan la luz solar y que tratan de paliar los efectos de su ausencia sobre la mente.

Aunque no existen datos precisos sobre la incidencia de la falta de luz sobre la salud mental en España -donde los cambios de estación son mucho menos bruscos que en el norte de Europa, por ejemplo-, los expertos coinciden en afirmar que la falta de luz influye, en mayor o menor grado, sobre el estado de ánimo.

El psicólogo y luminoterapeuta Xavier Conesa, del Centro Psicológico y de Especialidades de Mollet, en Barcelona, afirma que, combinada con los habituales antidepresivos, la exposición diaria durante todo el invierno a una luz de gran potencia ha demostrado ser una técnica eficaz para paliar síntomas propios de esta época, como la tristeza, la ansiedad o la somnolencia diurna.

Numerosos estudios han demostrado que los niveles en sangre de melatonina (hormona en el cerebro que ayuda a controlar el ritmo circadiano o interno del cuerpo, así como los patrones de sueño) aumentan cuando los ojos perciben falta de luz brillante.

Conesa, uno de los pocos psicólogos que emplea la técnica en sus consultas, asegura que la falta de luz también altera los niveles de serotonina, entre otros neurotransmisores.

Sueño y hambre

El psiquiatra islandés de la Universidad de Oslo (Noruega) Andrés Magnússon explica los particulares síntomas de este trastorno: "Normalmente, con una depresión común, suele aparecer insomnio y se come menos, pero en la depresión invernal sucede justo lo contrario".

Magnússon añade que los síntomas suelen desaparecer con la llegada de la primavera o cuando se viaja a regiones soleadas.

Las lámparas empleadas en fototerapia emiten una luz de gran potencia (de 2.500 a 10.000 unidades lux de intensidad) y similar a la solar, pero sin rayos ultravioleta.

El especialista islandés cuenta que la luz ha de aplicarse durante unos 40 minutos al día, por la mañana.

El psicólogo español Esteban Cañamares, profesor honorario de la Universidad Autónoma de Madrid, cree que el nivel de luz influye en el 2% de las depresiones en España.

Su conclusión sobre los motivos por los que la luminoterapia apenas está extendida en España es que intervienen más otros factores: "Con la vuelta a las clases o al trabajo aparecen conflictos, por los cambios en el tipo de vida y en las relaciones humanas, que tienen una influencia importante, en el caso de España. En otros países, como los nórdicos, las horas de luz son pocas y ahí sí es realmente eficaz el tratamiento con luz".

El investigador Antonio Bagur, que trabaja en la empresa Yanche (de momento, la única en España que diseña y comercializa estos dispositivos), discrepa: "En los últimos años, el crecimiento de la población que se siente decaída, triste y con excesivo apetito durante el invierno ha sido espectacular. Se calcula que lo sufre el 17% de la gente".

En algunos países, como Suecia, donde el 8% de la población padece la forma grave de este trastorno, según un estudio publicado en la revista Psychiatry and Clinical Neurosciences, no es infrecuente ver cafeterías dotadas con estas lámparas, pensadas para animar el día a sus clientes mientras desayunan.

En Islandia, donde la incidencia es menor (entre el 1% y el 2% de la población), también hay hoteles y piscinas municipales que ofrecen estos servicios.

Los efectos secundarios del tratamiento son poco frecuentes, pero puede producir dolor de cabeza leve, irritabilidad, molestias oculares y trastornos del sueño, por lo que siempre es recomendable que el proceso sea prescrito y seguido por un médico.