Martes, 9 de Octubre de 2007

Nobel de física para la revolución del disco duro

La academia sueca anunció ayer que el Nobel de Física de este año lo compartirán el francés Albert Fert y al alemán Peter Grünberg, descubridores de la Magnetorresistencia Gigante (GMR, en su acrónimo en inglés).

DANIEL MEDIAVILLA ·09/10/2007 - 22:24h

AFP - Albert Fert y Peter Grünberg, Premio Nobel de Física 2007

El nombre de su hallazgo resulta extraño a mucha gente, pero varios miles de millones de personas lo utilizan cada día en todo el mundo. La Magnetorresistencia Gigante, pese a lo que su nombre parece indicar, tiene más que ver con las cosas pequeñas que con las grandes.

Hace 20 años, justo antes de que, en 1988, Grünberg y Fert alcanzasen su logro, un disco duro de IBM pesaba más de 30 kilos y se podía confundir con el radiador de un coche.

Hoy día, gracias en buena parte a los dos nuevos Nobel, la misma cantidad de datos puede almacenarse en una unidad del tamaño de la tapa de un bolígrafo.

A partir de un ‘sándwich'

El descubrimiento, como explica el investigador del CSIC Josep Fontcuberta, se realizó con una técnica "relativamente sencilla": "Se hace un sándwich con tres capas [hierro-cobre-hierro o hierro-cromo-hierro] muy delgadas, con un grosor de una milmillonésima parte de un metro, mil veces más pequeñas que un microbio".

Los físicos midieron la resistencia eléctrica de este sándwich. Observaron que cuando le acercaban un campo magnético, se producía un gran cambio en la resistencia que los electrones (a través de los que se transmite la información) encontraban al trasladarse.

Fert, que para su experimento había elaborado un sándwich de 30 capas, registró variaciones en la resistencia de hasta un 50%. Grünberg, con sólo tres capas, observó diferencias del 10%, pero la física tras el efecto era la
misma.

Hasta entonces, los cambios rondaban el 1%. En los discos duros de los ordenadores, así como en multitud de dispositivos de uso cotidiano, la información se guarda en diminutos campos magnéticos en forma de bits. Cuanto más pequeño sea el campo, más pequeña puede ser la unidad de almacenamiento.

El mayor problema para reducir el tamaño de los discos duros antes del descubrimiento de la GMR era que cuando la información se codificaba en bits-campos magnéticos demasiado débiles, después no se podía leer.

El físico experimental de IBM Stuart Parkin y un grupo de colaboradores vieron en la GMR una posible solución a este problema y, sólo nueve años después del descubrimiento de Fert y Grünberg, en 1997, la compañía estadounidense lanzó el primer disco duro basado en este fenómeno, una unidad de 16,8 gigas.

El trabajo de los dos físicos laureados no sólo ha permitido comprimir ingentes cantidades de información en espacios minúsculos.

Supone también una de las aplicaciones más interesantes de la nanotecnología y el primer paso en el desarrollo de un
nuevo tipo de electrónica: la spintrónica .

Una de sus muchas aplicaciones, en la que trabajan grupos como el que dirige Fontcuberta en el Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona, es la memoria MRAM .

Esta tecnología permitirá unificar la capacidad de almacenar información de forma permanente del disco duro, con la velocidad necesaria para procesar información cuando se trabaja en un ordenador que permite la memoria RAM.

La MRAM podría sustituir los dos sistemas que ahora se usan y convertirse en una memoria universal.