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Martes, 26 de Febrero de 2008

Rajoy salva a Zapatero con un tono excesivo y agresivo

"Usted agrede a las víctimas del terrorismo", llegó a acusarle el líder del PP.

FERNANDO GAREA ·26/02/2008 - 08:35h

Como el negro y el blanco. Mariano Rajoy llegó al plató del primer debate dispuesto a pintar un panorama de España próximo a la catástrofe y José Luis Rodríguez Zapatero intentó hacer una descripción positiva del país. Fue un debate duro, tenso, implacable en el que los dos principales candidatos buscaron la yugular del adversario, los puntos débiles del oponente para intentar ganar el debate.

Especialmente el líder del PP, que hizo un agresivo discurso, en el que la palabra mentira se repitió en múltiples ocasiones, y en el que destacó por encima de todos los demás asuntos la inmigración y el terrorismo. "Importamos delincuentes" y "su Gobierno ha sido lesivo en la lucha contra ETA y ha actuado con una frivolidad que ha beneficiado a los terroristas", llegó a decir apelando a los sentimientos.

Movilizar electores

La guinda fue la frase: "Usted agrede a las víctimas del terrorismo". Extremo en la forma y en el fondo, en versión actualizada del líder de la oposición de las tardes parlamentarias de crispación en las que dijo aquello de "usted traiciona a los muertos". La crispación le perdió ayer a Rajoy y su exageración, una vez más, acudió en auxilio de Zapatero, lejos de su mejor versión.

La dureza del candidato del PP agita a los electores que el PSOE quiere movilizar. El candidato del PSOE optó por el mensaje del optimismo, ofreciendo lo que describió como "un proyecto ambicioso y dialogante", en el que lo peor es el principal partido de la oposición por negarse a cualquier acuerdo y por utilizar en la lucha partidista el terrorismo. "Usan el dolor de las víctimas", "recurren al insulto personal", "utilizan la mentira y la exageración" y "los ciudadanos deben elegir entre el diálogo y la confrontación".

Se veía más cómodo al candidato del PP, mejor provisto de datos y hemeroteca para buscar contradicciones. Fue de más a menos, con un cierre embarullado, y Zapatero fue de menos a más. Empezó casi amilanado, esquivando los golpes, y terminó más crecido en la defensa de los artistas que han apoyado su candidatura.

Durante todo el debate, Zapatero trató a Rajoy no como un candidato sin experiencia, sino como un ex gobernante, ministro y vicepresidente de Aznar con experiencia de Gobierno.

Por ejemplo, para recordarle que congeló el sueldo de los funcionarios como ministro de Administraciones Públicas, para acusarle de reducir el número de efectivos de Guardia Civil y Policía como titular de Interior o para vincularle a la política exterior de la Guerra de Irak y las Azores.

A cualquier tema, el socialista respondió apelando a lo que fue la gestión del Gobierno del PP. Rajoy buscaba la erosión de la credibilidad de su oponente con las acusaciones de mentira y de contradicciones. Habló de la economía como una desaceleración en todo el mundo que afectará menos a España que a cualquier otro país por estar mejor preparado que los demás. Cometió el lapsus de hablar una vez de "recesión mundial", en lugar de "desaceleración", y esgrimió multitud de cifras económicas para defender su gestión.

Rajoy optó por ennegrecer la situación económica con referencias a los precios y al paro, para concluir que los españoles "viven con más dificultades ahora que hace cuatro años, porque ustedes estaban a otra cosa".

Su discurso fue el de la pequeña economía ciudadana, con golpes de efecto de gráficos muy visibles. Habló del aumento de las cifras absolutas de paro, pero no de la creación de empleo, ni de los porcentajes de ocupación. "No vale la demagogia" y "usted no es creíble para representar a la gente de la calle", le dijo Zapatero. "No se esconda en las grandes cifras", le respondió Rajoy, repitiendo en dos ocasiones los precios del pollo, los huevos y el pan.

Políticas sociales

En política social, Rajoy sólo habló de inmigración y Zapatero de las grandes leyes de la legislatura, especialmente la de Dependencia. Habló de un país "más libre y menos intransigente" y acusó a su oponente de "no mover un solo dedo para que haya más derechos".

El candidato del PP propuso "orden y control", vinculando la inmigración con la delincuencia al desarrollar las cifras de presos extranjeros. Habló de expulsiones y de "coladero" y repitió lo del "orden y el control", antes de insistir en la inseguridad ciudadana y repetir que llegan "delincuentes extranjeros violentos".

Zapatero respondió esgrimiendo un bono bus que sirvió para una regularización cuando Rajoy era ministro del Interior y le espetó: "¿Con qué cara habla de regularizaciones?". "¿Qué es eso?", respondió Rajoy, cuando oyó lo del bono bus. El socialista, con un discurso buenista, situó la inmigración fuera de la delincuencia y se refirió a su contribución a la economía y hasta a las misiones de paz del Ejército. Es decir, una significativa y evidente diferencia ideológica.

Como continuación de lo que ha sido la legislatura, el momento más tenso fue el dedicado al terrorismo. El candidato del PP, que abría todas las intervenciones, incluyó acusaciones como impedir el final de ETA y reconocer a la banda como "interlocutor político", con el catálogo de acusaciones sobre De Juana Chaos, Otegi y el PCTV, entre otros. "Usted ha mentido y engañado", dijo enfático varias veces.

Aznar y el MLNV

Zapatero le respondió sin entrar en responder al detalle, pero, demasiado doliente, acusando a Rajoy de "debilitar al Gobierno", de "ser inmoral por usar el terrorismo con fines partidistas" y de "ser el único contra el Gobierno en la lucha contra los terroristas". Para contestar utilizó las palabras de Aznar cuando llamó a ETA "Movimiento de Liberación Nacional Vasco" y el 11-M.

Ni el candidato socialista respondió a las acusaciones concretas sobre terrorismo, ni Rajoy se molestó siquiera en defender o rechazar las teorías conspirativas sobre el 11-M. Puso distancia sobre la actuación de su partido y se limitó a citar a Ibarretxe para justificar que dijera que tuvo la convicción moral de que fue ETA. En el último tramo, Zapatero defendió las reformas estatutarias y constató que no se han cumplido los vaticinios de que "se rompe España".

Rajoy utilizó para el ataque en este asunto las frases de compañeros de partido de Zapatero, criticando esas reformas estatutarias: González y Guerra, entre otros.

En el último mensaje de Rajoy fue para ofrecer "encarrilar las cosas" y el de Zapatero para desea "buenas noches y buena suerte".

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