Martes, 9 de Octubre de 2007

Mario Mendoza se inspira en los que fueron a comprar tabaco y no volvieron para su última novela

EFE ·09/10/2007 - 21:00h

EFE - El colombiano Mario Mendoza se ha inspirado en para escribir su novela "Los hombres invisibles" en las historias de aquellos que salieron a comprar cigarrillos y nunca volvieron. EFE

Las historias de aquellos que salieron a comprar cigarrillos y nunca volvieron. En estos hombres o mujeres, que siempre le fascinaron, halló materia prima el colombiano Mario Mendoza para escribir su trepidante novela "Los hombres invisibles".

Pero también tuvo como fuente de inspiración a la última tribu indígena virgen de América, los colombianos Nukak Maku, que salieron en las noticias por primera vez en 1988, muchos años después, incluso, de que el hombre llegara a la Luna.

La presentación en España de "Los hombres invisibles", que ha estado en las listas de libros más leídos en Colombia, coincide con la participación del autor en el festival VivAmérica, que ofrece en Madrid hasta el domingo decenas de actividades culturales con artistas, pensadores y políticos de Latinoamérica.

En una entrevista con Efe, Mendoza reconoció su "fascinación irracional" por esas personas que cambian de vida de un momento a otro, que abandonan su rutina, su residencia y no regresan nunca.

En "Los hombres invisibles", Mendoza ha creado una aventura en la que varios personajes realizan sus propios viajes en busca de una liberación. El propósito común está en el deseo de hallar a los "hombres invisibles", esa tribu oculta en lo más profundo de la selva, que aparece y desaparece, pacíficamente, para ayudar a los viajeros.

Mendoza ya había fantaseado en otros de sus libros -"Relato de un asesino", "Satanás, "Cobro de sangre"- con esos seres "que fracturan su existencia", pero es en "Los hombres invisibles" del que se sirve para reflexionar "sobre la vieja discusión de la psicología del siglo veinte, de si nosotros somos nosotros".

"¿Dónde está el yo en el cerebro?, ¿dónde está eso que se llama yo o tener un yo?", pregunta el autor, y él mismo responde: "No existe; todo es una construcción social".

Mendoza, una suerte de prestidigitador con la palabra, no deja de manifestar su fascinación hacia el cerebro, "habitado por esa suma de fuerzas que pugnan por salir, a veces unas, a veces otras, poniendo de manifiesto la capacidad de contradicción".

El novelista cree que a nivel narrativo, todas esas "velocidades electroquímicas de nuestras sensaciones, esa atmósfera enrarecida en la que se llevan acabo los afectos, las ideas...", son fascinantes y "le permiten al personaje salir de sí" para conquistar otros gustos, ideas o maneras de relacionarse con los otros.

Con todos estos elementos, Mendoza compuso su novela "de carretera", una novela "iniciática" en la que -dice- ha puesto los principios que tienen ese tipo de novelas, "que es entrar paulatinamente en un misterio que se va descubriendo poco a poco".

Respondiendo a todas sus reflexiones, Mendoza hace que los personajes de "Los hombres invisibles" se internen en la selva inhóspita, en medio de un sinfín de sucesos insólitos, dejando atrás las incertidumbres de la vida en la ciudad.

A la pregunta sobre ¿de quién es Mendoza deudor literario?, el autor responde que "mucho" de su compatriota Alvaro Mutis, porque su personaje Maqroll el Gaviero "encarna valores que no están en el realismo mágico o maravilloso. Es un aventurero, nómada, trashumante, que se relaciona con lo desconocido".

Y a una pregunta sobre el estado actual del intercambio de ida y vuelta España-Latinoamérica y viceversa, Mendoza lamenta, con la "gratitud, respeto y afecto" que siente por España, que el mercado editorial del siglo veintiuno reproduzca la estructura comercial que España implantó en los siglos XV y XVI.

España estableció una forma de comercio desde las colonias hacia la metrópoli que no permitía el intercambio entre ellas. Todas las mercancías viajaban a España y desde España se redistribuía, explica el novelista colombiano.

Y lamenta Mendoza que, "aunque parezca mentira", esa estructura perviva, ya no con el café y el tabaco, sino con los libros.

"Latinoamérica lee los autores latinoamericanos que han pasado primero por España. Los escritores peruanos, bolivianos, colombianos de México, Perú y Argentina que se conocen en todo Latinoamérica son los que han pasado primero por España", dice Mendoza.