Archivo de Público
Sábado, 23 de Febrero de 2008

"Guardar el cordón umbilical para uso propio es inútil"

El fundador y director de la Organización Nacional de Trasplantes cree que el modelo español todavía no ha tocado techo y espera poder superar los 40 donantes por millón

ANTONIO GONZÁLEZ ·23/02/2008 - 21:30h

Mónica Rojas - Rafael Matesanz, en su despacho de la ONT, durante la entrevista.

Rafael Matesanz (Madrid, 1949) es el padre del afamado modelo español de trasplantes, el más eficiente del mundo. Tras permanecer vinculado en los últimos 20 años, de una u otra forma, al mundo de los trasplantes, Matesanz recuerda con una sonrisa las dificultades y sinsabores del pasado y, pese a reconocer los buenos resultados obtenidos, cree que todavía hay muchas cosas que mejorar como para dormirse en los laureles.

¿Fueron muy difíciles los inicios?

La ONT nació en 1989, en los tiempos de Julián García Vargas, y al principio éramos dos secretarias y yo. Crear de la nada la ONT fue muy difícil, y más teniendo en cuenta que se acababa de vivir un descenso en el número de trasplantes.

¿Se le pasó por la cabeza en algún momento tirar la toalla?

Yo he pasado por varias situaciones. No he estado durante los 20 años ligado a la ONT, ya que también fui director general de Atención Primaria y Especializada del antiguo Insalud, y estuve unos años fuera de España, en Italia, aunque siempre vinculado a los temas de salud. He pensado en tirar la toalla muchas veces; lo que pasa es que al final se impone el hecho de que es una tarea apasionante. Lo que tiene de bonito este trabajo es que cada día tienes que hacer cosas distintas, y además te las tienes que inventar tú. Cuando partimos de cero, porque no teníamos más que cuatro paredes, no había ningún libro para saber lo que teníamos que hacer.

Imagino que el momento más complicado fue cuando Celia Villalobos le apartó del Consejo Europeo de Trasplantes...

Más que complicado, fue desagradable. Puedes luchar contra cualquier cosa, pero contra la estupidez, es muy difícil.

¿Cómo fue su exilio forzado en Italia?

Al final los que dijeron que me marchara me hicieron un favor, porque estar muchos años en el mismo sitio es muy complicado. Primero, porque uno se puede aburguesar, y segundo, porque trabajar tres años en Florencia fue una gran experiencia que me permitió conocer un idioma y una cultura nuevos y, sobre todo, ver lo que se está haciendo fuera de España y ver también a España desde fuera. Pero fue durísimo coger la maleta y tener que dejar tu familia y tu país, y sobre todo tener que hacerlo por la puerta de atrás, porque no cometí ningún pecado.

¿Qué nuevos desafíos tiene por delante la ONT?

Ante todo uno, que en España se done más y se salven más vidas cada día. Si olvidamos eso, estaríamos perdiendo el norte. Hay que seguir con lo que llamamos el Plan 40; estamos en los 34,3 donantes por millón, pero hay algunas comunidades, siete en concreto, que están por encima de los 40 por millón. El objetivo es llevar a todas las comunidades por encima de los 40 por millón.

¿Cuándo se podrá conseguir?

No es fácil, porque estamos en unas cifras muy buenas, entre las que destaca la de La Rioja, que con 74 donantes duplica la media española.
Esto indica que todavía no hemos llegado al súmmum y hay que
seguir apretando.

¿Hay que exportar el sistema español de trasplantes?

A nivel internacional estamos en muchos proyectos. Estamos desarrollando el Registro Mundial de Trasplantes desde el año pasado, y seguimos trabajando con la OMS mano a mano. Si hay algo en lo que destaca la Sanidad española fuera de nuestras fronteras son los trasplantes; a nadie se le ocurre citar otra cosa. Estamos ofreciendo de forma generosa y gratuita nuestra experiencia y exportando el modelo a todo el mundo. Creo que esto al final se traduce en un prestigio para la sanidad española.

¿Sufre España el fenómeno del turismo de trasplantes?

No aceptamos el turismo de trasplantes, pero está ocurriendo. No aceptamos que alguien venga a España sólo a hacerse un trasplante, pero sí tenemos que admitirlo si instala su residencia aquí, y eso está ocurriendo ya. Lo están haciendo ingleses, holandeses, alemanes... El turismo de trasplantes no viene de los inmigrantes irregulares, sino de la Europa desarrollada.

¿Están donando órganos los inmigrantes?

En este momento, la donación de los inmigrantes está siendo equivalente a su presencia en España; incluso dan más de lo que reciben porque se trata de una población más joven.

Hablando del almacenamiento de cordones umbilicales para futuros trasplantes de células madre, ¿qué le parece que muchas familias envíen los cordones de sus hijos a bancos privados del extranjero?

Hay que partir de una base: guardar el cordón umbilical para el uso propio simplemente no sirve. Con los 250.000 cordones que hay en bancos públicos en el mundo se han hecho 7.000 trasplantes, mientras que de los 700.000 cordones almacenados para uso autólogo sólo ha habido tres casos de utilización que se hayan publicado en la literatura científica. Si se guarda el cordón de un niño y tiene una leucemia, no sólo no es que no valga para él, es que ese cordón hay que tirarlo, no vale para otro niño, y al final tendrá que recurrir a un banco público. También habría que ver si los cordones que salieron de España en su día lo hicieron con las garantías necesarias, ya que lo contrario supondría que sus posibilidades de uso fueran nulas en el futuro, aunque el interesado haya pagado todo el tiempo.

¿Cree que los Príncipes de Asturias dieron un buen ejemplo a la sociedad española al mandar a un banco privado de EEUU el cordón de la infanta Leonor?

Creo que ellos, como personas, hicieron lo que les aconsejaron en ese momento; no es que no lo pudieran hacer. Pero si me pide no un comentario, sino un diagnóstico, hay que decir que guardarse el propio cordón es un acto sin utilidad clínica. Ésta es la realidad. No estoy en contra de que la gente se guarde el cordón, que haga lo que quiera, pero que lo haga conscientemente de para qué sirve eso, aunque reconozco que es un tema complicado.

¿Dará vía libre la ONT al cirujano Pedro Cavadas para hacer el primer trasplante de cara?

Pedro Cavadas es un cirujano tremendamente hábil, y también una persona muy seria que ha dado muestras sobradas de que está al nivel que puedan estar los mejores cirujanos del mundo. Además, asienta su proyecto en un hospital como es La Fe, que es de los pocos que hace todo tipo de trasplantes, y cuenta con gente muy experta. Hemos quedado en que cuando presente la solicitud, se le van a dar todo tipo de facilidades; lo que pasa es que eso no se ha dado todavía. Los trasplantes de cara que se han hecho hasta ahora han sido parciales, porque trasplantar la parte de abajo es relativamente sencillo comparado con la zona de los ojos, donde es complicadísimo, sobre todo ante la posibilidad de infecciones o rechazos.

Será tremendamente difícil encontrar un donante, ¿no?

Será muy complicado, aunque hay que dejar claro que el momento cero no se ha dado todavía.