Miércoles, 10 de Octubre de 2007

ETA hiere a un escolta con una bomba lapa

El artefacto explosivo estaba colocado bajo el asiento trasero del vehículo, por lo que los investigadores no descartan que el objetivo fuera el concejal socialista al que daba protección.

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA / GUILLERMO MALAINA ·10/10/2007 - 01:38h

Ertzaintzas observan el coche en el que el escolta, Gabreil Ginés, que daba protección habitualmente al concejal socialista de la localidad de Galdákano, resultó herido con quemaduras tras la explosión. EFE

ETA marcó ayer un punto de inflexión en su escalada violenta. Por primera vez desde la ruptura de la tregua, la banda armada cometió un atentado dirigido contra una persona en concreto, aunque los investigadores aún no han podido determinar si el objetivo era el escolta Gabriel Ginés -que resultó con quemaduras de segundo y tercer grado en la mano derecha y en la cara- o el concejal socialista Juan Carlos Domínguo, al que éste protegía y que en el momento de la explosión se encontraba de vacaciones en Valencia.

Bajo el asiento trasero

La colocación de artefacto explosivo en el asiento trasero del coche refuerza la hipótesis de que el atentado fuera realmente dirigido contra el político, pero que un fallo de información del comando que lo cometió llevó a sus autores a desconocer que éste no estaba en Euskadi.

Se da la circunstancia de que el vehículo -un Renault Megane de color gris, asignado al servicio de escoltas de la empresa Seguriber- sólo llevaba tres días en circulación y, de hecho, el concejal aún no había subido a él, lo que hace suponer a los investigadores que era Gabriel Ginés quien había sido seguido por los terroristas.

Por ello, ayer el propio secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, no descartaba que ETA haya decidido colocar en el punto de mira a los miembros de la seguridad privada que protegen a personas amenazadas en Euskadi.

urante los últimos meses, la Asociación Española de Escoltas había advertido en varias ocasiones indicios que apuntaban que este colectivo se había convertido en un objetivo directo, si bien la organización terrorista ya extendió su amenaza contra los miembros de la seguridad privada en un documento interno elaborado en el año 2003, donde ya les acusaba de colaboración con las Fuerzas de Seguridad del Estado. Ayer mismo, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, apuntaba en declaraciones públicas en esta dirección.

Un kilo de amonal

El atentado de ayer se produjo hacia las 13.30 horas, en La Peña, un barrio periférico de Bilbao. Gabriel Ginés apenas había recorrido en su vehículo unos pocos metrospor la calle Zamakola cuando la bomba lapa, que iba adosada en los bajos del vehículo, hizo explosión.El escolta pudo salvar la vida de forma milagrosa, ya que, según varios testigos, tras la deflagración salió por su propio pie del coche antes de que éste acabara envuelto en llamas. Según fuentes de la investigación, la bomba lapa estaba compuesta por aproximadamente un kilo de amonal y se activó por un sistema que detecta el movimiento, bien de péndulo o de ampolla de mercurio.

Testigos presenciales aseguraron que fue el propio Gabriel Ginés quien llamó con su propio teléfono móvil a sus compañeros para informarles de que acababa de sufrir un atentado.

 


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