Martes, 9 de Octubre de 2007

El Cervantes exhibe los carteles de Tàpies, crónica gráfica de la democracia

EFE ·09/10/2007 - 15:22h

EFE - Imagen de archivo de una selección de más de 150 carteles realizados por Antoni Tapies (c) desde 1950 hasta 2006 que se exhibieron en la Fundación Tapies. EFE

La exposición "Los carteles de Tàpies y la esfera pública" reúne en el Instituto Cervantes, a través de 95 carteles que el artista catalán realizó entre 1950 y 2006, una particular crónica gráfica de la democracia en España, según ha afirmado la directora de esta institución, Carmen Caffarel.

Antes de la inauguración de la exposición de Tàpies, que con casi 84 años no pudo acudir por razones de salud, su hijo Miquel Tàpies, director de la Fundación Tàpies, depositó en La Caja de las Letras, en el número 999, un legado personal de su padre, que no podrá abrirse hasta el año 2022.

Antoni Tàpies es la tercera personalidad del mundo de la cultura, tras Ayala y Gamoneda, en depositar un legado en la Caja de las Letras, pero el primero del entorno del arte. Carmen Caffarel afirmó que esta caja "se abre ahora a todo tipo de interpretación artística".

"Los carteles de Tàpies y la esfera pública" ponen de manifiesto el compromiso del artista con los acontecimientos políticos y sociales de la historia contemporánea y, según la comisaria Nuria Enguita, es una exposición "donde Tàpies escribe".

El recorrido por los carteles de Antonio Tàpies se realiza de forma cronológica, pudiendo seguir la historia del país así como la evolución del artista.

Diversos tamaños, el uso de los colores de la bandera catalana, la escasa utilización del cartón y de imágenes o la introducción de corazones, las cuatro barras de una prisión o el pie, parte fetiche para el artista, marcan unos carteles "no estrictamente comerciales o políticos", sino de la esfera pública como se titula la exposición.

A través de los carteles realizados durante cincuenta años, Antoni Tàpies ha podido llamar la atención sobre los derechos humanos, la paz, las centrales nucleares, la entrada en la OTAN o la guerra de Bosnia, y ha dejado para el recuerdo desde el encuentro internacional de poesía de Toulousse 1981 o el concierto de Lluís Llach y Raimon que no pudo celebrarse en julio de 1976 en Barcelona.