Martes, 9 de Octubre de 2007

El Supremo pakistaní acumula recursos de los opositores mientras Sharif anuncia su regreso del exilio

EFE ·09/10/2007 - 11:58h

EFE - Fotografía de archivo del ex primer ministro paquistaní y líder de la oposición de Pakistán, Nawaz Sharif. EFE

El Tribunal Supremo paquistaní acumula recursos de la oposición para después del Ramadán, entre ellos uno del ex primer ministro Nawaz Sharif, quien volverá a intentar el regreso a Pakistán a partir del 15 de noviembre.

Sharif, deportado el 10 de septiembre horas después de aterrizar en Islamabad, planea volver a su país en la segunda quincena de noviembre, dijo hoy su hijo desde Londres en declaraciones a la cadena paquistaní Geo TV.

Antes, el Alto Tribunal habrá vuelto a estudiar otro recurso del líder opositor contra su deportación.

Sharif partió de la cárcel al exilio en diciembre de 2000, tras ser depuesto en un golpe de estado por el general Pervez Musharraf, con quien luego acordó permanecer diez años fuera de Pakistán para no continuar en prisión.

El líder conservador islámico ha quedado excluido del acuerdo de transición que Musharraf cerró la semana pasada con la ex primera ministra liberal Benazir Bhutto, que el próximo día 18 regresa de un exilio de ocho años.

El pacto libra a Bhutto de los cargos por corrupción levantados contra ella precisamente por Sharif, quien lo ha calificado de "insulto a la nación paquistaní".

Musharraf ha sabido explotar la vieja rivalidad entre los dos protagonistas de la década de desgobierno civil previa a su golpe de Estado en 1999.

Ahora Musharraf anuncia una transición a un régimen "completamente civil", fruto de la "reconciliación" de las distintas fuerzas políticas paquistaníes, pero deja muy poco espacio para Sharif.

Según el general, el regreso de Sharif se decidirá después de las elecciones legislativas previstas dentro de tres meses, lo que augura una nueva deportación si el opositor regresa en noviembre.

El esquema de transición de Musharraf está sujeto aún a una serie de fallos del Supremo, cuyos jueces estarán muy ocupados cuando regresen del puente festivo que pone fin al Ramadán.

Para empezar, el Tribunal Supremo aún ha de determinar si la reelección de Musharraf como presidente en la votación parlamentaria del pasado día 6 fue valida, pues dos recursos opositores cuestionan la legalidad de su candidatura.

Las vistas de ese caso se reanudarán el día 17, el mismo en el que el presidente del Alto Tribunal, el combativo Iftikhar Chaudhry, asumirá la apelación de Sharif.

Los jueces tendrán además que hacerse cargo de tres recursos contra la "ordenanza de reconciliación nacional" por la que Musharraf ha retirado los cargos de corrupción contra Bhutto.

El ex juez del Supremo que compitió en solitario con Musharraf por la Presidencia del país cifra pocas esperanzas en la capacidad de sus colegas para no dejarse arrastrar por condicionantes políticos al emitir sus veredictos.

El candidato Wajihuddin Ahmed, ex presidente del Supremo provincial de Sindh y ex magistrado del TS nacional, obtuvo el pasado sábado ocho de los 685 votos emitidos por los legisladores de las asambleas paquistaníes, frente a los 671 que logró Musharraf.

"Los jueces de este país no se guían por la Constitución y las leyes sino por la doctrina de la necesidad y la conveniencia", lamentó Ahmed en entrevista telefónica con EFE desde Karachi (sur).

Ahmed rechazó la teoría según la cual un fallo contra Musharraf vaya a causar inestabilidad política pues "en Pakistán hay gente suficientemente cualificada para llenar ese vacío".

El juez retirado, quien dimitió del TS cuando se le conminó a legitimar el golpe de Estado de Musharraf, aseguró que su recurso contra la candidatura del general tiene una base "excelente" tanto desde un punto de vista constitucional como de "moralidad política".

Ahmed cuestionó que el jefe del Ejército pueda ser candidato a presidente y que lo vote un Parlamento cuya legislatura está a punto de expirar (y que ya lo ratificó en el puesto en 2002).

Su recurso iba acompañado del que planteó el candidato de Bhutto, cuyo partido finalmente se abstuvo de votar el día 6 y, según algunas filtraciones, se ha comprometido con Musharraf a retirar la petición ante los jueces.

Si el TS fallara en contra de Musharraf, Ahmed podría ser declarado ganador de la Presidencia, según sus abogados.