Martes, 9 de Octubre de 2007

Olvido García Valdés, Premio Nacional de Poesía

Por su obra 'Y todos estábamos vivos', un poemario "duro de lectura pero celebratorio", según la propia autora

EFE ·09/10/2007 - 09:18h

La poetisa Olvido García Valdés. EFE

La escritora asturiana Olvido García Valdés ha ganado hoy el Premio Nacional de Poesía con su poemario Y todos estábamos vivos, una obra impregnada de "la sensación de irrealidad" de la vida y que está escrita, como todas las suyas, desde ese "espacio de resistencia" que para ella es la poesía.

El poemario premiado, publicado por Tusquets, es "duro de lectura en algunos momentos, pero celebratorio al mismo tiempo", y, según ha palabras de la propia escritora, enlaza con su obra anterior, Del ojo al hueso, escrita "en un época difícil, asociada a una enfermedad grave" que padeció.

Directora del Instituto Cervantes de Toulouse desde hace un año, la noticia del premio sorprendió a García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) en la ciudad francesa, en una jornada de trabajo intenso pero en la que encontró tiempo para atender las llamadas de los periodistas.

"Estoy muy emocionada y muy agradecida por el premio", aseguró García Valdés, que en los veinte años largos que lleva dedicada a la poesía trata de expresar "el mundo y la experiencia de la vida a través de quien escribe". "La poesía lírica nace siempre de la raíz emocional y reflexiva del autor".

El libro premiado "tiene muy presente la sensación de irrealidad que da a la vida la perspectiva de la muerte", el haber llegado "a un límite". "Esa luz, ese tinte de que lo raro es vivir, es esencial en el libro, pero, al mismo tiempo es un componente que da mucha intensidad a la vida", ha señalado la escritora.

El mundo, el campo, los animales y las cosas

Hay también en la obra premiada otros elementos como "la presencia del mundo, el campo, los animales y las cosas, vistas de una forma muy intensa", y hay, además, otras líneas que se entretejen con poemarios suyos anteriores, como "una reflexión sobre el lugar de las mujeres" o la presencia de otras formas de creación artística.

Su trayectoria poética comenzó en 1986 con El tercer jardín y prosiguió con Exposición (1990), que obtuvo el Premio Ícaro de Literatura; Ella, los pájaros (1994), Premio Leonor de Poesía; Caza nocturna (1997), Del ojo al hueso (2001) y con Y todos estábamos vivos, el poemario distinguido con el Nacional de Poesía.

García Valdés, cuya obra está traducida al francés, inglés, alemán, sueco y portugués, concibe la poesía como "un espacio de resistencia", ya sea ésta "lingüística, afectiva o reflexiva".