Lunes, 8 de Octubre de 2007

Nobel para los padres del ratón transgénico

El Instituto Karolinska de Estocolmo anunció ayer la concesión del premio Nobel de Medicina o Fisiología 2007 a los investigadores Mario Capecchi, Oliver Smithies y Martin Evans, los dos primeros de nacionalidad estadounidense, y el tercero, británica.

JAVIER YANES ·08/10/2007 - 00:05h

Mario R. Capecchi, Oliver Smithies y Martin J. Evans.

 El anuncio destacó la labor de los tres científicos en "sus descubrimientos de los principios para introducir modificaciones específicas de genes en ratones mediante el uso de células madre embrionarias".

Con este fallo, la academia sueca premia de nuevo la investigación en el campo de la genética, después de que el pasado año los también genetistas Andrew Fire y Craig Mello fueran distinguidos por sus estudios de la función génica. 

El logro de Capecchi, Smithies y Evans se remonta a 20 años atrás, y consiste en haber dado forma a una tecnología que hoy es moneda común en los laboratorios de investigación biomédica de todo el mundo: los llamados ratones knock-out, aquellos a los que se les elimina específicamente un gen para comprobar cuál es la función de dicho gen en condiciones normales. 

Se trata de un caso particular de los transgénicos, organismos con uno o más genes modificados.

Cruces de ratones

 Hasta el desarrollo de las técnicas de estos investigadores, las estirpes de ratones empleadas en el laboratorio se habían obtenido por cruces sucesivos de individuos en los que aparecía un rasgo determinado, del mismo modo que se efectúa con las razas de cría de animales domésticos.

Así se creó, en los años veinte, la línea BALB/c, un ratón albino utilizado para la producción de anticuerpos. Cuarenta años más tarde se desarrollaron los ratones nude o desnudos, que a su ausencia de vello unen un sistema inmunitario deficiente que los convirtió en modelo de estudio para los inmunólogos.

No fue hasta los años sesenta que el desarrollo de la biología molecular abrió la puerta a la creación de animales cuyo genoma pudiera ser modificado a voluntad.

A principios de los setenta, Evans, en la Universidad de Cambridge, empezó a aislar células madre embrionarias, aquéllas que eran capaces de originar todos los órganos y tejidos del cuerpo.

En cooperación con Richard Gardner en Oxford, Evans inyectó estas células en embriones tempranos, o blastoscitos, que después se trasplantaban a una madre "de alquiler".

El embrión asumía las nuevas células como propias, y al dividirse, daba lugar a ratones quiméricos, con parte de sus células procedentes del embrión original, y otra parte de las células implantadas.

Recombinar genes

El siguiente paso era modificar genéticamente estas células para que la alteración se transmitiera a los descendientes.

Al otro lado del Atlántico, en EEUU, Capecchi y Smithies trabajaban independientemente en la cirugía fina de los genes, la que se dirige a la manipulación específica de las secuencias de ADN.

Ambos lograron reproducir experimentalmente la recombinación homóloga, un proceso de intercambio de genes entre dos fragmentos de ADN que se produce en el esperma y el óvulo, y que es fuente de variaciones genéticas de padres a hijos.

La tecnología que perfeccionaron Capecchi y Smithies era exactamente lo que pedía el modelo de células madre embrionarias de Evans.

Éste disponía del soporte animal en el que introducir modificaciones genéticas, y aquéllos, del mecanismo para generar dichas modificaciones.

El encuentro entre ambas líneas supuso una revolución en la investigación biomédica, permitiendo crear animales que simulan enfermedades humanas, desde las patologías monogénicas -un solo gen alterado-, como la fibrosis quística, hasta modelos que desarrollan diferentes tipos de cánceres.

Cappechi nació en Verona (Italia) en 1937, pero ha desarrollado su carrera en la Universidad de Harvard y en la de Utah (EEUU), donde permanece en la actualidad. Smithies (1925) es originario del Reino Unido.

Se doctoró en Oxford y se trasladó después a la Universidad de Carolina del Norte (EEUU). Evans es el único de los tres que trabaja en Europa. Nacido en Gran Bretaña en 1941, dirige un grupo de investigación en la Universidad de Cardiff.

Los tres se repartirán la cuantía del premio, 10 millones de coronas suecas, equivalentes a casi 1,1 millones de euros. La ceremonia de entrega se celebrará el 10 de diciembre en Estocolmo.

 


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