Lunes, 8 de Octubre de 2007

Los ingleses no se fían un pelo de Hamilton

La prensa británica sigue pensando que Hamilton vencerá, pero empiezan a surgir dudas.

GONZALO CABEZA ·08/10/2007 - 22:18h

Un aficionada inglesa en las gradas del circuito de Shanghai.

Lewis Hamilton no copó ayer las portadas de las secciones deportivas en las páginas web de los principales diarios ingleses. El protagonismo en las islas es casi por completo para su selección de rugby, la victoria del quince de la rosa ha eclipsado al joven piloto británico. No es sólo el rugby el que sepulta a Hamilton en lugares menores de los periódicos, también la Premier, con el fichaje de Ten Cate por el Chelsea e, incluso, el cricket consigue robarle algunas líneas al piloto británico.

A pesar de eso, Hamilton sigue interesando a la prensa del Reino Unido. Su joven piloto puede ser campeón en Brasil, lo que le convertiría en el único caso en la historia en ganar el campeonato en su primera temporada en la Fórmula 1.

Los ánimos, de todos modos, no están tan altos como en fechas anteriores. Hamilton, que permanecía inmaculado en lo que iba de campeonato, fue a fallar en la penúltima carrera, dándole así argumentos al escepticismo.

La prensa británica sigue creyendo en él, la mayoría de los artículos recuerdan que, a pesar de la derrota anterior, su posición sigue siendo de privilegio y que, en condiciones normales, el campeonato viajará para su casa de Inglaterra.

El tropiezo de Hamilton es el mayor tema de conversación para la prensa británica. Los periódicos publican eternos artículos señalando los principales culpables de que el piloto no pudiese terminar. Unos afirman que fue cosa del propio Hamilton, que se salió de la pista por exceso de impaciencia. Otros dicen que es cosa del equipo, que le debería de haber mandado al box antes de que los neumáticos desgastados le obligasen a salirse de la pista para no volver a entrar.

La temporada de Hamilton estaba siendo perfecta, iba poco a poco consiguiendo puntos con una regularidad asombrosa y antes de la penúltima carrera todo llevaba a pensar que lo que quedaba era un sendero de rosas y aplausos para el seguro campeón.

Alonso pedía un milagro y se le concedió, al menos en su primera parte, ya que aún le queda una carrera, en la que también tendrá que arañar varios puntos, si quiere conseguir el campeonato por tercera vez consecutiva.

Los medios ingleses siguen esperando el Gran Premio de Brasil mientras debaten quien fue el concesor del "milagro" si el equipo o Hamilton.

Todos han reconocido errores. Dice el piloto que fue un fallo suyo, pero le quita importancia porque "no se puede pasar por la vida sin un sólo error". La escudería también entona el mea culpa y consigue así seguir con ese idilio entre piloto y jefes que dura toda la temporada. Hamilton y el equipo son como Fuenteovejuna, errores y aciertos se reparten en amor y compañía

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