Lunes, 8 de Octubre de 2007

Rato desmenuza los problemas de Latinoamérica

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rodrigo Rato, explicó ayer su receta para terminar con la pobreza en Latinoamérica: fiscalidad ligada a los ingresos, inversión pública de calidad y ayudas directas a la educación, en especial primaria.

BELÉN CARREÑO ·08/10/2007 - 21:44h

Rato expuso ayer estos argumentos durante el Foro España-Iberoamérica organizado por la Cámara de Comercio de Madrid en su primera intervención pública en España tras el nombramiento de Strauss-Kahn como su sucesor frente al FMI.

Durante la ponencia, se mostró más templado que en discursos anteriores con las posibles consecuencias de la crisis financiera aunque reiteró que de prolongarse en el tiempo "podrían afectar a la economía real". En el caso de Latinoamérica, el eje de su discurso, minimizó los posibles efectos de una recesión  - "no prevista"- en EEUU sobre el envío de remesas al continente, una de las entradas de capital más importantes para países como México.

Rato no quiso anticipar la llegada de la crisis a la región pero, advirtió, "si se produjera lo haría mediante una bajada de los ingresos por la venta de materias primas y del descenso de demanda de EEUU". En cualquier caso, el político felicitó a los Gobiernos latinoamericanos por su trabajo de la última década "el que más ha contribuído a reducir la pobreza" pero les recordó que aún "queda mucho por hacer".

Entre otras asignaturas pendientes, el director gerente del FMI señaló unas políticas fiscales más distributivas que cargaran a las economías con mayores ingresos. También una inversión pública más eficaz y una mayor dotación para los microcréditos para empresas en zonas pobres y una mayor bancarización de los países. La flexibilización del mercado laboral y la facilidad para los trámites para crear empresas fueron otros de los consejos que dio.

Pero donde Rato se empleó con más contundencia fue en la inversión en educación. Así, el director gerente recordó que más de la mitad del gasto en educación terciaria beneficia al quintil más rico de la población mientras que sólo un 2% se dirige al quintil más pobre. Por este motivo, Rato insistió en las ayudas directas para la educación primaria y segundaria como método "para la igualdad de oportunidades".