Lunes, 8 de Octubre de 2007

Desayunar bien es clave para frenar la obesidad infantil

A estas alturas no parece muy novedoso recordar que el desayuno es la comida más importante del día, pero el mensaje sigue sin calar en buena parte de la sociedad española, que olvida sobre todo su conveniencia para los niños.

ANTONIO GONZALEZ ·08/10/2007 - 21:47h

Reuters - Un niño obeso en el médico

Los más pequeños desayunan, en general, rápido y mal, lo que influye directamente en el aumento de la obesidad infantil.

Al menos esto sostiene el Ministerio de Sanidad, que ayer reinició una campaña publicitaria de 2006 dirigida a concienciar a la sociedad y frenar la epidemia de sobrepeso en niños.

El 6,8% de los niños no desayuna de forma habitual, y casi un 6% dedica a la primera comida del día menos de 10 minutos.

De hecho, apenas un 7,5% ingiere un desayuno equilibrado, que incluya leche, zumo e hidratos de carbono.

Sanidad achaca al aumento de la obesidad en el colectivo infantil a los malos hábitos alimenticios y al abandono de la dieta mediterránea, pero también al sedentarismo, cada vez más frecuente por la fuerte dedicación a los videojuegos y a la televisión en el tiempo de ocio.

Riesgo cardiovascular

Las consecuencias de la obesidad en la salud del niño son peligrosas, sobre todo a largo plazo, cuando se hace adulto, pero también en su infancia.

De hecho, según indicó ayer a Europa Press la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Julia Wärnberg, la obesidad causa en los niños enfermedades propias de edades adultas, como procesos inflamatorios que se derivan en lesiones arteriales o, incluso, patologías cardiovasculares.

Esta enfermedad acelera, asimismo, la aparición de dolencias crónicas, como el alzhéimer, el cáncer o la diabetes.

Uno de los factores que favorece el incremento de la obesidad infantil es el consumo excesivo de refrescos, en particular, bebidas carbonatadas, con elevado aporte calórico.

Un estudio realizado con 434 niños británicos, que publica hoy la revista British Medical Journal, analiza los resultados de un programa educacional puesto en marcha en varias escuelas para reducir la ingesta de refrescos.

El trabajo pone de manifiesto la ineficacia de estas actuaciones si no se prolongan en el tiempo.

El programa consiguió reducir la obesidad en los niños que participaron al cabo de un año, pero, sólo tres años después, la tasa de obesidad entre los niños incluidos en la iniciativa se equiparó con la del resto, lo que evidencia que es necesario mantener la guardia alta ante este problema.


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