Lunes, 8 de Octubre de 2007

Ibiza despide su último verano de after-hours

El Govern ultima la ley que prohíbe los horarios diurnos

RAMIRO VAREA ·08/10/2007 - 21:05h

Germán Parga - Un grupo de jóvenes en una discoteca de Ibiza. / Germán Parga

Se acabó el verano, la fiesta... y los after-hours. Esta semana las discotecas de Ibiza dicen adiós a la temporada estival. Será el último año en que se pueda bailar de día. Las autoridades no están dispuestas a que la isla se identifique con "esa sensación de desmadre y de locura". Y la solución, según el Consell Insular de Eivissa, pasa por acabar "de una vez por todas" con los afters y erradicar las fiestas diurnas.

El plan que ultima el Govern balear pasa por "poner fin al concepto de after-hour". O lo que es lo mismo, "que la noche empiece y acabe cuando es realmente de noche, y que los horarios de las discotecas de la isla estén adaptados a los biorritmos humanos", señalan fuentes del Consell. "No estamos dispuestos a que haya una franja de horarios tan extensos", insisten las autoridades.

La nueva iniciativa legal, en cualquier caso, sí contempla que, en determinados fines de semana del año, "se permita" a las discotecas abrir en horario diurno "pero sólo en momentos muy puntuales, y de forma coordinada y consensuada entre las salas", para evitar el "desorden".

El objetivo, explican los impulsores de la nueva ley, es "impulsar un turismo de calidad en Ibiza, y posicionar la isla y su cultura de club donde se merecen". Y eso hoy, según el Consell Insular, "no pasa". Por si acaso, los responsables autonómicos lo dejan claro: "La gente que viene aquí única y exclusivamente a pasar dos días metida en una discoteca no nos interesa".

Recelos de los empresarios

La propuesta del Consell ha encendido la alarma en el sector. "Si empezamos con los recortes mal vamos". Lo dice Pedro Vidal, presidente de los empresarios de las discotecas españolas, que no entiende por qué un local no puede abrir de día "si tiene su licencia de funcionamiento en regla y está insonorizado".

"Ya veremos qué pasa como acaben con la marcha de Ibiza", se pregunta Vidal, quien lamenta la actitud restrictiva de esta iniciativa de las autoridades. "No se puede hablar desde un despacho. Cuanto más prohibiciones se anuncien, peor para todos", añade este veterano empresario. Queda un invierno por delante y muchos meses para llegar a un acuerdo. La polémica está servida.