Lunes, 18 de Febrero de 2008

Los mensajes a la Casa Blanca procedentes de España cayeron en saco roto

Los intentos de convencer a EEUU del peligro que supone la independencia no hallaron eco

PÚBLICO ·18/02/2008 - 22:25h

George Bush con los líderes conservadores de Francia, Nicolas Sarkozy, y Alemania, Angela Merke

El Departamento de Estado de Estados Unidos y la Casa Blanca recibieron en los últimos meses, según fuentes diplomáticas, sucesivos mensajes procedentes de España en relación con el proceso de independencia de Kosovo. Esos mensajes discretos procedían de al menos dos fuentes distintas.

Una de ellas reflejaba la posición del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero; la otra exponía las ideas que venía defendiendo públicamente José María Aznar, presidente de honor del Partido Popular. El común denominador de ambas: la independencia unilateral de Kosovo sería un error estratégico con serias consecuencias desestabilizadoras en Europa. Tanto el Gobierno socialista como el Partido Popular querían evitar el aprovechamiento político de la independencia de Kosovo por parte de los nacionalistas, soberanistas e independentistas en España.

Pero las gestiones no han tenido, como cabía esperar, ningún efecto. La secesión de Kosovo era imparable habida cuenta de que precisamente la Administración de Bush la estaba impulsando contra viento y marea, operación en la que contaba con el respaldo de las principales potencias europeas: Reino Unido, Alemania y Francia.

"Balcanización"

El ex presidente del Gobierno español, José María Aznar, comenzó a hablar primero de la posible "balcanización" de España, atacando directamente la política autonómica del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Pero hacia el último trimestre de 2007, cuando se fue perfilando la inevitable independencia de Kosovo, Aznar advirtió en los medios de comunicación sus "consecuencias perniciosas" sobre Europa y en particular España, sin atacar en este asunto al Gobierno socialista. Aznar, según fuentes informadas, no se limitó a hacer declaraciones. Con acceso a la Casa Blanca, el ex presidente español hizo llegar, según las fuentes, sus impresiones a la Administración de Bush.

Por parte del Gobierno español, asimismo, también se hizo una labor de explicación al Departamento de Estado, aprovechando las relaciones normales, las razones por las cuales una declaración unilateral de independencia de Kosovo, al margen del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sería muy negativa para España, ya que alimentaría las fuerzas centrífugas en aquellas comunidades autónomas donde se venía hablando hacía tiempo del ejemplo de Kosovo como un espejo en el cual reflejarse.Tanto la banda terrorista ETA como la izquierda abertzale y el partido Nacionalista Vasco (PNV) veían en Kosovo su propio horizonte.

Fuentes diplomáticas consultadas dijeron que la independencia de Kosovo era "un tren imparable" y que los mensajes enviados sólo buscaban hacer evidente lo que todo el mundo sabía, esto es, que el nacimiento del nuevo Estado de manera unilateral podría, a medio plazo, "apalancar" otros procesos en Europa con consecuencias desestabilizadoras.

Fuera de campaña


El hecho es que Kosovo ha estado ausente en toda la precampaña electoral aún cuando la política exterior española fue uno de los frentes de batalla más encarnizados durante la legislatura.

"No ha entrado ni creo que vaya a entrar en la campaña. Estamos de acuerdo el PP y el Gobierno en el tema de fondo, aunque existan discrepancias en cuanto a método e intensidad en la denuncia de este asunto", dijo a este periódico una fuente del PP que prefiere mantenerse en el anonimato. Rajoy, por su parte, declaró ayer a Telecinco que España tampoco debería enviar funcionarios civiles a Kosovo

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