Lunes, 8 de Octubre de 2007

Los grandes inversores invierten en catástrofes

El mercado de los bonos de catástrofe ha alcanzado un nuevo récord. La temporada de tifones en Asia puede propiciar la emisión de nuevos títulos. Los inversores acuden a estos productos en busca de refugio frente a la crisis de los mercados de crédito. Estos bonos ofrecen una rentabilidad más alta que la de títulos con un riesgo comparable. Algunos pagan un cupón de hasta un 25% anual.

DAVID ANGLÉS ·08/10/2007 - 19:43h

Es una apuesta a todo o nada. Grandes inversores destinan millones de euros para la compra de bonos vinculados a catástrofes, con la expectativa de conseguir jugosas rentabilidades. Los emisores de estos títulos, normalmente compañías de seguros, cubren con ellos el riesgo de huracanes, tifones y terremotos.

Los bonos reparten pagos recurrentes, con una rentabilidad media que oscila entre el 10% y el 13% anual (y que puede llegar al 25%), muy por encima de lo que ofrecen los bonos emitidos por empresas con una calificación de riesgo similar. Es decir, mejores resultados con el mismo dinero.

Parece un chollo. Pero hay truco. Si se produce una catástrofe, los inversores pueden perder parte o incluso todo su dinero. A pesar de este riesgo, el mercado de los llamados bonos de catástrofe está en pleno auge y ha alcanzado un nuevo récord este año. A cierre de julio, el total de bonos emitidos superaba los 5.700 millones de dólares, frente a los 4.600 millones de todo 2006. En circulación hay títulos por valor de unos 15.000 millones de dólares y las previsiones apuntan que se puede llegar a los 60.000 millones en cinco años.

Tras la crisis desatada en los mercados de crédito por los problemas de las hipotecas basura en Estados Unidos, muchos inversores perciben que los bonos de catástrofe pueden constituir una buena alternativa. "El interés por estos productos ha aumentado en el último mes", reconoce Judith Klugman, directora general de la reaseguradora alemana Munich Re, una de las compañías que más bonos de este tipo emite.

La ventaja que ofrecen los bonos de catástrofe es que sus resultados no tienen nada que ver con la marcha de la economía o de las bolsas mundiales. "En los bonos convencionales, el riesgo que se asume es que la compañía pueda quebrar. En los bonos de catástrofe, el riesgo es que pueda ocurrir un terremoto o que llegue un huracán. Se trata de acontecimientos que no dependen de la marcha de la economía", afirma un experto de Lehman Brothers.

La reaseguradora suiza Swiss Re es el mayor emisor de bonos de catástrofe. Además de las aseguradoras, compañías eléctricas, fondos gubernamentales y hasta los parques de Disney están entre los que promueven este tipo de bonos. Los huracanes y los terremotos en Estados Unidos son el riesgo más cubierto. Pero también se han emitido bonos vinculados a las inundaciones en Europa, o a terremotos en México, Japón y Australia.