Lunes, 18 de Febrero de 2008

Al Fayed acusa a la familia real británica de conspirar para asesinar a Diana

EFE ·18/02/2008 - 10:58h

EFE - El dueño de los almacenes Harrod's, Mohammed al Fayed, a su llegada a la Corte Suprema de Londres.

Sin pelos en la lengua, el millonario egipcio Mohamed Al Fayed acusó hoy a la familia real británica de conspirar para que los servicios secretos del Reino Unido asesinaran a la princesa Diana de Gales y su hijo, Dodi.

Al Fayed declaró en calidad de testigo ante la investigación judicial que intenta aclarar las causas de la muerte de Lady Di, que se abrió el pasado octubre en el Tribunal Superior de Londres.

El millonario, dueño de los grandes almacenes Harrods, llegó al tribunal rodeado de guardaespaldas y, tras abrirse paso entre una nube de periodistas, subrayó su esperanza de que "se sepa la verdad", tras "luchar durante diez años" por lograr ese objetivo.

Diana, de 36 años, murió el 31 de agosto de 1997 junto a su novio, Dodi Al Fayed, de 42, y el chófer del vehículo, Henri Paul, tras colisionar su automóvil contra una columna del parisino túnel de Alma cuando era perseguido por varios "paparazzi".

Dos pesquisas policiales previas, una francesa y otra británica, concluyeron que el suceso se debió a un accidente causado porque el conductor conducía muy rápido y bajo la influencia del alcohol.

Sin embargo, el millonario, de 75 años, no se da por convencido y sostiene que el siniestro fue obra de una "conspiración del 'establishment" o, como reiteró hoy, de ciertas "fuerzas oscuras".

Vestido con un traje azul a cuadros y tenso por momentos, Al Fayed apuntó hoy con su dedo acusador hacia el príncipe Felipe, duque de Edimburgo y esposo de la reina Isabel II, y el príncipe Carlos, heredero al trono y ex marido de la princesa.

"Ella (Diana) me dijo que sabía que el príncipe Felipe y el príncipe Carlos estaban intentando librarse de ella", afirmó el testigo, al recordar una conversación que mantuvo con Lady Di un mes antes del siniestro mientras compartían unas vacaciones en Francia.

Sin presentar prueba concluyente alguna, Al Fayed aseguró que la pareja fue "asesinada" por el MI6 (servicio de espionaje británico en el extranjero) bajo órdenes del duque de Edimburgo, a quien tildó de "racista" y "nazi".

El millonario, que trató de persuadir con sus argumentos al jurado, también implicó en el supuesto complot al príncipe Carlos.

En opinión de Al Fayed, el heredero al trono actuó como cómplice para "despejar el camino" y poder casarse con su actual esposa, Camilla Parker Bowles, a la que llegó a llamar "cocodrilo".

Preguntado por el abogado de la pesquisa judicial, Ian Burnett, si la reina Isabel II también estaba al tanto de la conspiración, Al Fayed respondió: "No tengo ni idea. No lo creo".

Diana, recalco el dueño de Harrods, "sufrió durante veinte años a esta familia Drácula (la familia real)", que "acabó con ella".

Asimismo, el acaudalado egipcio relató cómo la princesa le confesó en una conversación telefónica que estaba embarazada de Dodi, quien a su vez le reveló, "una hora antes de que fueran asesinados", su intención de pedir la mano de la princesa.

Según la teoría de Al Fayed, la familia real quería evitar a toda costa que su hijo, un musulmán, contrajera matrimonio con Lady Di y se convirtiera en el padrastro del futuro Rey de Inglaterra, en alusión al príncipe Guillermo, hijo mayor de Diana y Carlos.

El millonario no dejó títere con cabeza e involucró en la supuesta conspiración a los servicios secretos franceses; al entonces embajador británico en Francia, Michael Jay; a la hermana de la princesa, Sarah McCorquodale, y -por si fuera poco- al primer ministro del Reino Unido en aquella época, Tony Blair, entre otros.

"Mucha gente estuvo implicada en la conspiración", espetó con cierta ironía el juez encargado de la investigación, Scott Baker, lo que provocó risas en el llamado "tribunal anexo", una gran carpa habilitada para que la prensa y el público sigan a través de grandes pantallas las deliberaciones de la Sala 73, que acoge la pesquisa.

Mohamed Al Fayed dijo todo eso y mucho más, pese a que su antiguo jefe de seguridad, John Macnamara, indicó la semana pasada que su ex empleador carece de pruebas para sustentar sus acusaciones.