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Lunes, 18 de Febrero de 2008

Rajoy se desmarca de sus aliados europeos en el asunto de Kosovo

El PP no está de acuerdo con la independencia, que apoyan Estados Unidos, Francia y Alemania

PÚBLICO.ES ·18/02/2008 - 22:18h

Mariano Rajoy se ha desmarcado de los líderes de la derecha europea al alinearse con quienes se oponen a la declaración unilateral de independencia de Kosovo.

Al contrario que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la jefa de gobierno alemana, Angela Merkel, el candidato del PP ha exigido al Gobierno español que esté “a la altura de las circunstancias” y mantenga su oposición a la escisión de la antigua provincia serbia. Con su posición, el PP también se desmarca del apoyo estadounidense al proceso de independencia kosovar, al que Goerge Bush ha mostrado su apoyo.

La incómoda posición de los conservadores españoles respecto a sus homólogos europeos ya fue avanzada a finales del año pasado por el ex presidente José María Aznar. En una entrevista concedida en diciembre a Abc, Aznar se mostraba “totalmente contrario” a la indepedencia de Kosovo, entre otras cosas porque supondría un aliento para el nacionalismo catalán y vasco. “Los viejos partidos nacionalistas que ‘presumían de’ se han convertido en partidos que defienden la libre autodeterminación. Y la libre autodeterminación es la independencia”, señaló.

“No es una cosa del pasado”

Uno de los principales asesores del PP en política internacional, Rafael L. Bardají, escribió este fin de semana en un artículo publicado en la página web del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) que “ Estados Unidos piensa que eso del nacionalismo es una cosa del pasado, y que con Kosovo se pone fin a este fenómeno”.

Mientras, la UE “siempre ha preferido más Estados a menos, siempre y cuando estos fueran débiles”. En este contexto, Kosovo no sería una cuestión del pasado, sino del futuro, “cuando empecemos a sentir las implicaciones y olvidarnos de nuestros principios y de nuestros intereses estratégicos”.

Quienes se alegran del nacimiento del Estado kosovar son los nacionalistas vascos. El Gobierno de Ibarretxe, a través de su portavoz, Miren Azkarate, hizo pública ayer una declaración institucional  en la que invitaba a mirarse en el espejo de Kosovo, que “es una lección sobre el modo de resolver de manera pacífica y democrática los conflictos de identidad y pertenencia”.

Azkárate destacó que “la práctica totalidad de los Estados” europeos, “excepto Serbia, Rusia y el Estado español, asumen con normalidad la independencia de Kosovo. No es la primera, sino un nuevo ejemplo en las últimas décadas de este debate y modo de solucionar los problemas”.

Entre unos y otros, el presidente de ERC, Josep-Lluís Carod-Rovira, instó al Gobierno a no quedarse atrás y que acepte de inmediato la independencia de Kosovo. Eso sí, tras subrayar que no existían similitudes con Catalunya.

La posición del PP y del Gobierno respecto a un Estado kosovar es, en realidad, similar. La propia vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega manifestaba el viernes, tras el Consejo de Ministros, que el Gobierno no era partidario de una “declaración de independencia unilateral” al tiempo que avanzaba que, de producirse, no obtendría el reconocimiento de España. La diferencia que marca  el PP viene a la hora de presentar el asunto como una muestra de la debilidad del Gobierno en el escenario de la UE, así como de su falta de interlocución con la diplomacia estadounidense.

El diario El Mundo daba forma ayer a este discurso en un editorial titulado “Kosovo, una prueba más de la falta de peso de España”, en el que se podía leer lo siguiente: “El Gobierno debe muchas explicaciones sobre el papel que ha ejercido nuestra diplomacia en la Unión Europea y los pasos que piensa dar a partir de ahora”.

El margen de maniobra que le queda al Gobierno español es, ciertamente, escaso. Después de que Gran Bretaña, Francia y Alemania hayan dado su beneplácito al proceso secesionista, el ministro Miguel Ángel Moratinos poco o nada podrá hacer en la reunión que celebrarán hoy los titulares de Exteriores de la UE.  Salvo expresar la disconformidad de España con la declaración unilateral de independencia.