Domingo, 17 de Febrero de 2008

Reino Unido nacionaliza temporalmente Northern Rock

El Gobierno valorará la entidad para pagar una compensación a sus accionistas

VIRGINIA ZAFRA ·17/02/2008 - 21:00h

Cinco meses después de que el banco hipotecario británico Norhern Rock entrara en barrena, el Gobierno ha decidido nacionalizarlo.

La entidad pasará a propiedad pública por un periodo de tiempo indefinido, aunque será “lo más corto posible”, aseguró ayer en rueda de prensa el ministro de Economía, Alistair Darling.

El Gobierno ha llegado a esta determinación –una dura decisión que no se tomaba en el país desde 1970– después de analizar durante los últimos dos meses las propuestas de compra que presesentaron el grupo Virgin y el equipo gestor de Northern Rock.

El Ejecutivo ha llegado a la conclusión de que ninguna de ellas garantizaba suficientemente los ahorros de los clientes ni los fondos que el Banco de Inglaterra le ha prestado.

73.500 millones en ayudas

Para intentar salvar la entidad, el erario público británico le ha prestado desde el pasado septiembre en créditos y avales en torno a 55.000 millones de libras (73.500 millones de euros). Por eso, ahora, cualquier decisión no sólo busca la continuidad de Northern Rock y la estabilidad del sistema financiero británico sino también conseguir que la entidad tenga fondos suficientes para devolver los subsidios públicos.

Nada más conocerse la decisión gubernamental, Northern Rock se aprestó a hacer público un comunicado en el que comunicó a sus clientes que esta decisión no les afecta en absoluto, que sus ahorros continúan estando a salvo y protegidos por el Estado, que las condiciones de las hipotecas y el resto de productos permanecen inalteradas y que todas las oficinas seguirán con su operativa habitual.

Cuánto valen las acciones

Los que sí notarán la orden gubernamental serán los accionistas, que ahora tendrán que esperar a que una entidad independiente contratada por el Gobierno decida cuánto les paga por sus títulos.

El banco permanecerá suspendido de cotización desde primera hora de hoy. Al cierre del pasado viernes, sus acciones se negociaban a 90 peniques, un 88% por debajo del precio marcado cuando saltó la crisis de las hipotecas subprime de Estados Unidos.

La fijación del precio será determinante para valorar el éxito de esta operación, ya que si no consiguen una recompensa aceptable por sus valores, los accionistas podrían complicar mucho la vida al Gobierno con demandas judiciales.

La prensa británica advertía ayer de que dos fondos de alto riesgo (hedge funds) con una elevada participación en la entidad exigirán cuatro libras por cada una de sus acciones.

De momento, la decisión no ha gustado a los propietarios. Robin Ashby, de la asociación de pequeños accionistas, se mostró ayer “consternado” y “hundido” ante la noticia.

Además de fijar un precio, el Gobierno británico tendrá que aprobar una nueva normativa que le permita quedarse con la propiedad del banco y que le dé todos los poderes para adquirir sus acciones y activos.

Para dirigir la entidad, ha elegido a dos pesos pesados del mercado financiero británico. El presidente de Northern Rock será a partir de ahora Ron Sandler, ex presidente de Lloyd’s, y el director financiero, Ann Godbehere, de la aseguradora Swiss Re.

El anuncio recibió en un primer momento las críticas de la oposición conservadora, que entendió que nacionalizar Northern Rock no soluciona el problema, ya que sigue sin resolver las dudas de cómo venderlo.

Nacionalizarlo para venderlo mejor 

Los problemas de Northern Rock aparecieron con la crisis de las hipotecas subprime. Desde entonces, los mercados internacionales de fondos están cerrados y esta entidad no puede financiarse para seguir concediendo hipotecas.

El ministro de Economía confía en que pueda recuperarse una vez se normalicen los mercados. Ayer se mostró convencido de que es solvente y que sus activos hipotecarios son de buena calidad.

Por eso, el Gobierno prefiere mantenerlo en su poder por el momento, a la espera de poder venderlo en el futuro en mejores condiciones que las que le ofrecían Virgin y los directivos de Northern Rock.