Domingo, 17 de Febrero de 2008

Las jugarretas de Jérôme Kerviel ya tienen letra

Un donostiarra se hace famoso en la Red con una canción sobre el  ‘broker’ francés.

JOAN VICH MONTANER ·17/02/2008 - 19:07h

El cantautor donostiarra Giorgio Bassmatti. L. M. H.

read the news today, oh boy. No hay que remontarse a la letra del A day in the life de los Beatles para encontrar ejemplos de música popular haciéndose eco de la actualidad informativa. Pero en nuestra velocísima época virtual, la juglaría 2.0 tiene a su favor la inmediatez que permite la Red.

Giorgio Bassmatti es un músico donostiarra que, pocos días después de descubrirse el enorme agujero provocado por el broker francés Jérôme Kerviel en las cuentas del banco Société Générale, compuso una canción en su honor. “Tenía concierto el martes siguiente en un banco, y andaba preparando algunas canciones de temática banquera”, nos cuenta. “Suelo dar conciertos exclusivos, que no se graban ni se repiten. Y tenía ya un tema de una chica de una sucursal que se erotizabacon los términos bancarios, de una pareja que deja el plazo fijo que tenían cada uno por su lado para jugarse el tipo en algo variable. Y me acordé deJérôme Kerviel”.

Dicho y hecho: Bassmatti escribió la canción “en una horita más o menos. Desde el primer acorde. Soy muy nervioso para eso”, declara. “Soy más creador que ensayador. Prefiero hacer un nuevo tema que ensayar los viejos”. Una sencilla canción de pop acústico, con introducción-guiño a Otis Redding. El mismo día, la grabó y subió el vídeo a la red: “La que se ve en el vídeo era la segunda vez que la tocaba entera. ¡Tardé varios días en darme cuenta de que no le había hecho estribillo! La frescura
es lo que tiene, que a veces despistas cosas”.

La frescura y, sobre todo, la oportunidad de su tema llamaron la atención de Le Figaro, primero, y luego de ABC News, quienes se pusieron
en contacto con él a través de su perfil en Facebook. ¿Efecto de la web 2.0? Bassmatti se ríe ante su efímero momento de fama: “Y yo que pensaba que esas redes sociales no valían para mucho”.

No está mal para una cancioncilla compuesta en una hora, sin demasiadas pretensiones –“una sonrisa de la gente más cercana, los habituales de mi YouTube. Piensa que yo no grabo MP3 ni demos, tan sólo las registro en vídeo”–, y cuyo protagonista fue escogido simplemente “por el tema bancario. Y porque las primeras informaciones eran realmente sorprendentes. Y aún siguen siéndolo”, matiza el donostiarra.

Cuestión de admiración
“Me parece bastante increíble ver cómo una persona tan joven puede saltarse los controles internos de un banco tan importante. Porque además lo hizo desaparecer, cual Houdini. Nada de llenarse el bolsillo propio como otros chorizos”, dice Bassmatti.

Y nada que ver con la picaresca que reacciona a la mínima para vender camisetas con frases del rey u otras representaciones del zeitgeist: “Yo ni grabo los MP3, lo justo para registrarlos, y ni tengo publicidad en los sitios en los que aparezco en la web ni voy a buscar más conciertos que los que doy, que son los que quiero dar. Tonto o no, es mi opción. Son mis cinco minutos de fama, y me lo estoy pasando de miedo”.

La canción sobre el ‘broker’ loco, verso a verso

Hey, mi amado Jerôme /
Te equivocaste de botón /
No una, ni dos, ni tres veces /
Sino unas cuantas más.
Hey, querido Kerviel /
Que arruinaste la Societé /
Donde están esos millones /
Que ahora nadie puede ver.
Hey, chaval de Lyon /
Tú fuiste estudiante precoz /
En el recreo conseguías /
De la nada un buen montón.
Entre tanto millón /
Se te olvidó por ahí la razón /
Pensabas que entre índices volubles /
Iba a estar la solución.
Hey, majete francés /
El ‘bon vivant’ de la ‘actualité’ /
Jean Paul Belmondo mataría /
Por interpretar
ahora tu papel.
Robin Hood de los que pagan /
Hipotecas cada mes /
Eres el pequeño topo /
que todos quisimos /
Alguna vez ser.
La gente grita sinvergüenza /
Debe pagar su mala fe /
Ignóralos, pequeño Kerviel /
Es la envidia la que habla por su piel.