Domingo, 17 de Febrero de 2008

Kosovo consuma su separación de Serbia

Nace un nuevo país de la extinta Yugoslavia que será supervisado por la UE. Un Estado "dedicado a la paz y la estabilidad", según la declaración del Parlamento

GUILLEM SANS MORA, enviado especial a Pristina ·17/02/2008 - 14:46h

"A partir de hoy, Kosovo es orgulloso, libre e independiente. Kosovo no volverá a ser dominado por Belgrado. Será un Estado democrático y multiétnico". El primer ministro kosovar, Hashim Thaçi, se dirigió con estas palabras a los 109 diputados presentes ayer en el Parlamento de Pristina, que aprobaron a continuación entre gritos y aplausos la declaración unilateral de independencia de este territorio, hasta ayer la provincia más meridional de Serbia, con unos dos millones de habitantes. Once parlamentarios, entre ellos varios serbios, habían boicoteado con su ausencia la sesión extraordinaria de la Cámara.

"Llevamos mucho tiempo esperando este día", dijo Thaçi al comienzo de su alocución. La proclamación acabó con meses de especulaciones sobre la fecha de la independencia, después de que el 10 de diciembre pasado se dieran por fracasadas las negociaciones internacionales sobre el futuro estatus de Kosovo, un protectorado de la ONU desde la guerra de 1999. Tras la declaración, con la que el nuevo Estado se compromete a garantizar "paz" y "estabilidad", Thaçi firmó 192 cartas dirigidas a gobiernos de todo el mundo con la petición de que reconozcan la independencia de Kosovo. Una de ellas será enviada a Belgrado, que se apresuró a reiterar que jamás admitirá la secesión. Se espera que EEUU y los principales países europeos reconozcan en breve la independencia.

En referencia a los que no lo van a hacer de momento, como España, Thaçi señaló que Kosovo es "un caso especial, derivado de la descomposición de la antigua Yugoslavia, así que no puede considerarse un precedente". En Pristina, decenas de miles de ciudadanos continuaron en un día soleado a diez grados bajo cero con un desfile de banderas que había comenzado ya la tarde anterior. La palabra pavarësia, "independencia" en albanés, dominaba las esquinas.

El bulevar de la Madre Teresa, dedicado a la figura histórica más querida de los albaneses, era prácticamente intransitable horas antes de que empezara el concierto de rock de la celebración callejera. Después de la declaración de independencia, el júbilo no hizo más que aumentar en las calles de la capital, donde se repartía cerveza gratis, y empezaron a oírse disparos al aire. Dos helicópteros de la Kfor, la misión de la OTAN que vela por la seguridad en Kosovo con unos 16.000 efectivos, sobrevolaban por la tarde el Hotel Grand, en el centro de Pristina.

 

Multitud de albaneses entraron con banderas en el hall de ese hotel, donde Thaçi había anunciado por la mañana la convocatoria de la sesión extraordinaria del Parlamento. Los manifestantes, algunos tocados con un "plis", el tradicional gorro albanés de cuero blanco, improvisaban cantes y bailes. No faltó algún que otro viva al Ejército de Liberación de Kosovo, la guerrilla que en su día encabezara el actual primer ministro contra las fuerzas de seguridad serbias. Pero Thaçi es entretanto un político tan pacífico y moderado como el escritor Ibrahim Rugova, el fallecido presidente de Kosovo, venerado en el nuevo Estado como padre de la nación.

La bandera diseñada por Rugova para su Kosovo soñado fue una de las más vistas ayer entre la multitud, por detrás, eso sí, de las de los primeros países que van a reconocer la independencia, sobre todo EEUU, pero también Gran Bretaña y Suiza. Thaçi insistió en la declaración de independencia en el respeto al derecho internacional y la protección de las minorías de Kosovo, especialmente los alrededor de 130.000 serbios. El Parlamento de Pristina aprobó en la misma sesión los nuevos símbolos nacionales. La nueva bandera tiene fondo azul y muestra el perfil de Kosovo acompañado de seis estrellas blancas.

A la gente le llevará un tiempo acostumbrarse a ella, porque hasta ahora los albanokosovares siguen identificándose con la bandera albanesa, el águila bicéfala negra sobre fondo rojo. El himno nacional todavía no existe, por eso ayer la Orquesta Filarmónica de Kosovo interpretó la Oda a la alegría de la novena sinfonía de Beethoven, himno de la Unión Europea.

Pequeño incidente

Dos granadas fueron lanzadas el domingo en Kosovska Mitrovica, una ciudad étnicamente dividida en el norte de Kosovo, sin causar víctimas, horas después de que la provincia de Kosovo proclamara su independencia de Serbia, anunció la policía. Una granada estalló en el patio de un tribunal de la ONU y la otra, lanzada contra el edificio donde se instalará la misión de la Unión Europea (UE), no explotó, precisó la policía.

La policía indicó que las granadas no causaron ninguna víctima y que estaban investigando lo ocurrido. En un primer momento, la policía había hablado de una explosión de origen indeterminado.

El jueves, una explosión de origen indeterminado tuvo lugar casi en el mismo sitio de este domingo. 

Prudencia en la UE

La Unión Europea (UE) ha recibido hoy la proclamación de independencia de Kosovo con llamamientos a la calma y la responsabilidad de las autoridades del nuevo estado para que estén a la altura de las circunstancias.

El Alto representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad, Javier Solana, ha transmitido este mensaje en conversción telefónica tras la declaración de independencia al primer ministro albano-kosovar, Hashim Thaci, informaron a Efe fuentes del gabinete del jefe de la diplomacia europea. La postura de la UE se dará a conocer mañana, lunes, de manera oficial tras el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores, que se reúne en Bruselas.

Algunos gobiernos se han pronunciado esta misma tarde, también en la línea de pedir la máxima contención tanto a los kosovares, que han salido de forma masiva a celebrar a las calles su independecia, como a los serbios, que han anunciado que pugnarán por recuperar el territorio.

Según el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, la estabilidad de los Balcanes debe tener prioridad y para ello es necesario que todas las partes implicadas mantengan en los próximos días la tranquilidad y muestren moderación.

Su colega francés, Bernard Kouchner, deseó "buena suerte" a kosovares y serbios, a los que se dirigió para sugerirles que "no hay que tomar las cosas de forma trágica". 

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