Domingo, 17 de Febrero de 2008

Los conductores en sentido contrario causaron seis muertos en lo que va de año

EFE ·17/02/2008 - 13:15h

EFE - Un vehículo de la Guardia Civil de Tráfico circula, en el sentido correcto, en paralelo a un turismo para detener a su conductor kamikaze.

Seis personas han fallecido este año al colisionar contra un vehículo que circulaba en sentido contrario, en una docena de accidentes registrados hasta el 11 de febrero. Otras 24 personas perdieron la vida en 2007 en estas circunstancias.

Lo llamativo de estos siniestros es que casi siempre las víctimas circulaban correctamente, mientras que los infractores quedan con vida, y que la tasa de mortalidad es más alta que en el conjunto de accidentes de tráfico.

El presunto "kamikaze" que el pasado domingo causó la muerte a un matrimonio en Alicante ingresará en prisión en cuanto sea dado de alta en el hospital, por orden del juez, que le imputa dos delitos de homicidio, y descarta, al parecer, que circulara en sentido contrario por error.

Los estudios vinculan estos sucesos con excesos de alcohol o drogas y distracciones por nocturnidad o una señalización ambigua, así como alteraciones psíquicas. Los expertos en seguridad vial y las asociaciones de víctimas reclaman contundencia en la aplicación de las penas, por conducción temeraria y desprecio por la vida ajena.

Los conductores en dirección contraria causaron en 2007 la muerte a 24 personas en 70 accidentes en vías de doble calzada, según datos facilitados a Efe por el Observatorio de la Seguridad Vial. No se incluyen en la cifra los de carreteras secundarias, en las que en la misma calzada confluyen los dos sentidos, por la dificultad de determinar si es un accidente al pasarse al otro carril o un caso de circulación a contravía, explica su directora, Anna Ferrer.

En enero de 2008 se registraron siete siniestros de este tipo y otros cinco en los once primeros días de febrero, con un total de seis muertes y varios heridos.

Son accidentes que, cuantitativamente, "no tienen peso" en el conjunto de siniestralidad y no se han estudiado con detenimiento, aunque dado que son llamativos, señala la directora del Observatorio, "vamos a profundizar, recopilar los atestados, declaraciones de testigos y revisar el punto de entrada, la señalización...".

"Habría que hacer un estudio en profundidad", coincide el catedrático de Seguridad Vial de la Universidad de Valencia Luis Montoro, porque "no podemos permitir que la señalización o el diseño de la vía den lugar a un error, eso es lo primero, y luego actuar con medidas educativas y legales".

CONDUCTAS KAMIKAZE

La DGT denomina a estos infractores Conductores en Conducción Contraria (CCC). El catedrático Luis Montoro prefiere hablar de "kamikazes", que en la última década -refiere- han provocado una media de 130 accidentes anuales, con entre 25-30 muertos cada año.

La mitad de ellos ocurrió por la noche y un 25% bajo los efectos del alcohol, el 80% de los conductores eran varones y el 20%, extranjeros. La mayoría son errores del individuo o la señalización, los suicidas son un porcentaje mínimo. Estudios internacionales hablan entre un 0,5 y un 1%, "y me parece exagerado", dijo a Efe Montoro.

El también presidente de la Fundación Española para la Seguridad Vial (FESVIAL) asegura que no se puede hablar de un tipo único de "kamikaze", hay ciertos grados de comportamiento que inducen a una conducción de riesgo.

Una encuesta realizada entre conductores -cita- arrojó un dato preocupante: un 20% reconoció que, en alguna ocasión, cuando les estaban adelantando, había acelerado.

"¿Son Kamikazes?", pregunta Montoro. "Pues no, pero ¿cómo les tenemos que llamar?". "¿Y a quien sistemáticamente se salta la raya continua en los adelantamientos?".

En su opinión, estos individuos recurren al alcohol o al coche para reducir su ansiedad y aumentar su sentimiento de superioridad, lo que "da lugar a estilos de conducción violenta, arriesgada, competitiva, temeraria, que busca sensaciones nuevas e intensas y que les convierte en kamikazes en potencia".

El catedrático, estudioso de la violencia al volante, ha clasificado a estos conductores en diez tipos, según su conducta: el pagado, el desequilibrado, el violento, el resentido, el aburrido, el toxicómano, el imitador, el erróneo, el que huye y el suicida.

FUERA DE LA CARRETERA

"Hay conductores que por su personalidad, adicción o enfermedad mantienen conductas arriesgadas para ellos y para la vida de los demás, y hay que sacarlos de la carretera", afirma Anna Ferrer. "Las herramientas son las sanciones y la vigilancia, pero la solución no es sólo la cárcel, la rehabilitación ha de ser por otras vías, públicas o sociales".

Ante comportamientos temerarios -añade Montoro- el control y el peso de la Ley debe ser "rápido y contundente".

Lo dramático es que "siempre quedan con vida los que han provocado la muerte", dijo a Efe Ana María Campos, presidenta de Stop Accidentes. "Hay conductores que se equivocan, pero hay otros que van de alcohol hasta los sesos, o tienen intención suicida, y esos, por matar, son asesinos".

Cuando hay algún problema psiquiátrico, opina Francisco Canes, presidente de la Asociación para la Defensa e Integración de Accidentes (DIA), el individuo debe estar controlado por la Sanidad y con una mayor implicación de la familia. "De nada sirve retirarle el carné, podría coger igual un coche".

Para reducir estos accidentes, Francisco Canes propone "señalizar bien las entradas y salidas de las carreteras, y aumentar el número de agentes de la guardia civil. Tú puedes detectar un vehículo y alertar al 112, pero cuando es interceptado ha recorrido ya muchos kilómetros. Veinte kilómetros a 120 por hora son diez minutos".

También cabría plantearse la implantación de sistemas de control como los de los túneles que detectan si un vehículo entra en sentido contrario a la marcha, para "que sea detenido lo antes posible, porque el riesgo está en relación con el camino recorrido", añade Juan Antonio Sánchez, psicólogo del RACE. "Analizar los costes y si es posible avisar a otros conductores del problema".

"Hay que valorar el coste y el colectivo al que afecta" y ver si la presencia de paneles que informen a los conductores, "cuando casi nadie va en contra-dirección puede más que ayudar a unos pocos, perjudicar a muchos", opina Anna Ferrer.