Domingo, 17 de Febrero de 2008

Pequeños cambios en votos, grandes cambios en escaños

JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA ·17/02/2008 - 10:57h

 Entre diciembre, enero y principios de febrero, la distancia entre PSOE y PP se ha acortado en dos puntos. Con ello, aunque en votos aún esté el PSOE 2,5 puntos por encima, el reparto de escaños se sitúa casi en el empate. La final ha comenzado y el PP, en su primer tiempo, ha ganado posiciones claramente. La ganancia de dos puntos no es demasiado grande en un mes preelectoral –pueden producirse desplazamientos de voto mayores en una sola semana– pero se traduce en cambios trascendentales en el reparto de escaños. ¿Qué ha pasado, pues, en estas semanas?

Para responder a esta cuestión examinaremos la evolución de las intenciones de voto entre la encuesta de enero y ésta. En este Publiscopio subdividimos la muestra de 12.000 entrevistas en seis oleadas de 2.000, de diseño idéntico, que se realizaron sucesivamente. La diferencia entre las intenciones de voto a PSOE y PP en estas submuestas fue de 3,5 puntos en la primera oleada; subió a 8,2 puntos, en la segunda; se mantuvo en 8,5, en la tercera, y 8,3, en la cuarta; bajó a 6,7, en la quinta; y a continuación bajó más aún, hasta 2,0, en la sexta. Se ve claramente que el PSOE parte de una posición relativamente débil el 7 de enero, se coloca en posición fuerte entre el 14 y el 31 de enero; y baja fuertemente desde esa fecha hasta el 12 de febrero.

Estos movimientos en las intenciones declaradas de voto tienen una relación clara con la situación y los sucesos de los días precedentes. La posición de partida (la primera oleada, del 7 al 10 de enero) era la peor desde septiembre: la encuesta se realizaba después de una proliferación de noticias sobre atracos y de fuertes subidas del paro y la inflación, que daban la impresión de un grave deterioro de la situación, sin que hubiera en esas semanas nada especialmente atractivo en el discurso de José Luis Rodríguez Zapatero.

Una subida efímera

Las tres oleadas siguientes se realizan entre el 14 y el 31 de enero. En este lapso se produce la crisis de las listas del PP, con la exclusión de Alberto Ruiz-Gallardón (15 de enero) y los anuncios de Zapatero de subir 200 euros las pensiones mínimas (20 de enero) y de devolver 400 euros a los contribuyentes (26 de enero). Pese a la inquietud inducida por los problemas de las bolsas, la iniciativa política está en el PSOE y ello se traduce en las encuestas de estas fechas.

Con horquillas, la situación es: PSOE 158-169; PP, 154-163

La quinta oleada se realiza entre el 4 y el 7 de febrero. El mismo día 4 se hace pública la mayor subida del paro que se ha registrado en un solo mes. En mi opinión, el impacto de esa noticia, en un electorado con el recuerdo ominoso de dos décadas de problemas de empleo vivo en la memoria, es la clave del cambio que se produce a continuación en las intenciones de voto. Que los obispos hubieran pedido el voto para el PP el fin de semana anterior o que la bolsa cerrase al día siguiente con una fuerte caída son factores secundarios, capaces de movilizar votos en capas minoritarias. La clave es el temor a un retorno de la pesadilla del paro.

La última oleada comienza el día 8 y termina el martes 12 de febrero. Continúan en estos días los ecos de los malos datos del empleo y comienza la campaña populista de Rajoy con su discurso sobre el contrato de integración, que se publica el 7.

La agenda de la derecha

Durante estos días, la iniciativa la lleva el PP y el discurso del PSOE suena puramente defensivo. Y se produce un nuevo acortamiento de la diferencia entre PSOE y PP en intenciones de voto, reducida ya a sólo dos puntos.

Los efectos –sean positivos o negativos– de la mano dura con la delincuencia del discurso de Rajoy publicado el 12, y de las ofertas de Zapatero para las familias y las mujeres, publicadas el 13 y el 14, quedan ya fuera del ámbito de esta encuesta.

Las estimaciones de hoy corresponden al conjunto de este periodo, de unas cinco semanas. En conjunto, se estima que el PSOE ha bajado sólo unas décimas, respecto a enero, pero el PP ha subido dos puntos. Esto reduce la distancia a sólo 2,5 puntos.

El Publiscopio prueba que el crecimiento del voto del PP es bastante generalizado: sólo baja claramente en el País Vasco (3 puntos menos) y, en menor medida, en otras dos Comunidades en las que la merma de votos no le afecta en escaños (Castilla y León, donde su superioridad continúa siendo abrumadora, y Asturias). Se mantiene en Andalucía, donde su posición ya era buena, y en las Islas Baleares. Y gana votos –entre 1 y 4 puntos– en las 12 Comunidades restantes: en casi todos sus feudos (4 puntos en la Comunidad Valenciana, 3 en Navarra y Rioja, 1 en Madrid y Murcia), en territorios donde había retrocedido durante los últimos años (en Canarias, 4 puntos; 2, en Aragón; 1,5, en Galicia) y en tres graneros de voto socialistas (2 puntos en Castilla La Mancha y Extremadura, y 3 en Cataluña).

El efecto de estas subidas de voto, aunque sean relativamente moderadas, es importante en el reparto de escaños.

En la distribución de escaños según las tendencias estimadas de enero (Público, 9 de enero) ganaba el PSOE cinco escaños por diferencia de décimas sobre el PP en Castellón, León, Ciudad Real, Toledo y Granada. Con la subida de voto del PP el PSOE sólo conserva los escaños en disputa en Toledo y Granada. También recupera el PP el escaño de Las Palmas que se iba al PSOE en enero, y le quita otro en dos circunscripciones donde las diferencias eran mayores, Jaén y Huesca.

los socialistas, los conservadores ganan escaños a los nacionalistas en Cataluña (uno en Barcelona, a ERC, y otro en Girona, a CiU) y a Izquierda Unida (en Valencia). El único cambio entre otros partidos es el del escaño que recupera Eusko Alkartasuna en Guipúzcoa, a costa del PNV.


Tendencia al bipartidismo

Un fenómeno muy significativo de la situación actual es la fuerte polarización del electorado: en nuestra estimación, PSOE y PP suman el 82,6% del voto, más que en ninguna elección anterior. Se continúa así una tendencia que se inicia a finales de los ochenta, cuando desaparecen las opciones alternativas de centro derecha de ámbito estatal: PSOE y PP, que representaban el 65,4% del voto en 1989 (más un 7,9% de voto del CDS), suman 73,5% en 1993, 76,4% en 1996, 78,7% en 2000 y 80,3% en 2004.

Por último, hay que advertir que en 11 circunscripciones la asignación del último escaño se ha hecho por escaso número de votos, lo que podría hacer que cambiaran de partido. En Jaén, Málaga y Sevilla el último escaño del PP podría ir al PSOE; lo contrario sucede en Almería. En León y en Huesca, las diferencias, ahora favorables al PP, siguen siendo pequeñas y ambos escaños están en disputa. Tanto en Barcelona como en Tarragona, el último escaño del PSC podría ir al PP o a CiU. En Baleares, la coalición nacionalista Unitat per les Illes está cerca de conseguir escaño, que le quitaría a PP o PSOE, prácticamente empatados. En Las Palmas, un pequeño crecimiento del voto del PSOE le quitaría un escaño al PP o a CC. En Guipúzcoa, tanto el PSOE como el PNV podrían volver a quitarle el escaño que ha recuperado EA.

Con las convenientes horquillas, por tanto, la situación actual es: PSOE, 158-169;PP, 154-163.