Sábado, 16 de Febrero de 2008

Barack Obama: La lucha por el 'establishment' de los demócratas

Obama mezcla inspiración y cálculo en su carrera hacia la nominación, que pasa ahora por presionar a los 'superdelegados' que serán decisivos en el desempate

ISABEL PIQUER ·16/02/2008 - 21:11h

Estimada Isabel:

Como seguramente habrás oído, podría haber sorpresas en la carrera por la nominación demócrata. Creemos firmemente que el candidato que gane más delegados debería ser el candidato oficial. Pero para estar seguros, vamos a intentar conseguir el apoyo de los superdelegados -responsables del partido y representantes en todo el país- que también votan en la convención demócrata ( ).

Hemos aprendido una lección importante: las razones personales por las que apoyas a Obama son las armas de persuasión más importantes para convencer a un indeciso. Vale para tu vecino como para un superdelegado.

La historia sobre de dónde vienes, qué te ha llevado a interesarte por el proceso político, las cosas que te importan y las razones por las que formas parte de este movimiento puede inspirar a cualquiera que vaya a votar. Mándala  ahora a: www.my.barackobama.com/superdelegates. ( ) La juntaremos con otras y será una parte esencial de las conversaciones de Barack con los superdelegados cuando pida su apoyo.

Contaremos así la historia de un movimiento extraordinario de gente ordinaria, una historia con una misma esperanza común. Firmado: David Plouffe, Director de campaña de Obama para América.

Carrera agotadora

Este no es un documento secreto, es el mail, convenientemente personalizado gracias a la indiscreción de la informática, que el equipo del senador por Illinois está mandando a sus simpatizantes (y a la prensa) para pedirles apoyo y militancia en la guerra que se aproxima.

Es un mail que desvela las implacables tácticas de la lucha por la nominación demócrata que han entrado en una doble vertiente, la pública y la doméstica, y que explica cómo Obama consigue combinar inspiración y cálculo en su camino hacia la Casa Blanca.  

Tras ganar la semana pasada en Maryland, Virginia y Washington capital, Obama supera por primera a Hillary Clinton en número de delegados: 1.262 contra 1.213, según los cómputos de la CNN (hacen falta 2.015 para conseguir la candidatura). Lleva ocho victorias consecutivas y este martes, en Wisconsin y Hawai, tiene todas las de ganar.

Pero el sistema proporcional mantiene a los dos contendientes en una carrera desesperantemente agotadora y extremadamente costosa. De ahí la importancia de los 796 superdelegados, congresistas y responsables del partido, que pueden votar por quien prefieran e incluso cambiar de opinión.

El empate técnico, que podría perpetuarse en las primarias de Texas, Ohio, Vermont y Rhode Island, del próximo 4 de marzo si Clinton consigue una clara victoria en estados donde tiene de momento una cierta ventaja gracias al voto hispano y al voto obrero, empieza a preocupar seriamente a los responsables del partido demócrata.

El diario The New York Times contaba ayer que figuras como el ex vicepresidente Al Gore, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el recientemente retirado de sus aspiraciones presidenciales, John Edwards, han mantenido conversaciones en los últimos días para tratar de mantener una neutralidad funcional en bien del partido. Gore, que no siempre se ha llevado bien con los Clinton, no respaldará de momento a nadie y esperará, como Edwards, el veredicto de las urnas.

Pero matemáticamente, y analistas y estrategas tienen guiones y proyecciones sobre todas las variaciones posibles, parece difícil que Obama o Clinton ganen sin que el establishment demócrata intervenga de una manera u otra.

De ahí su agonía y de ahí el mail de David Plouffe. Un mail que mezcla la inspiración del slogan de campaña "Yes we can" ("Sí, podemos") con la despiadada realidad matemática. Es una combinación que empieza a tener sus detractores.

"La obamafilia se está volviendo espeluznante", escribía hace unos días el columnista del diario Los Angeles Times, Joel Stein, "no tenía muy claro si los dos voluntarios que llamaron a mi puerta el pasado domingo había tomado éxtasis o simplemente estaban en trance con la idea de una presidencia de Obama. En un momento pensé que me iban a abrazar..... Lo que el culto de Obama no se da cuenta es que es un político".

Obamanía

"Es como si me hubiera hablado directamente", decía will.i.am, uno de los componentes del grupo Black Eyed Peas, al explicar cómo se le había ocurrido poner música al discurso que pronunció Obama tras perder en las primarias de New Hampshire. La canción, que incluye colaboraciones de Herbie Hancock, John Legend y Scarlet Johansson, se ha convertido en un fenómeno de Internet y en pocos días su página www.yeswecansong.com ha recibido más de diez millones de visitas.

La Obamanía arrasa sin piedad. Hay que esperar al menos tres semanas para conseguir una camiseta, una gorra o una taza, con el rostro del candidato, el slogan de la campaña o simplemente "Hope" ("Esperanza"), en su página web.

No todos se sienten tan inspirados y mucho tiene que ver con la imagen idealizada que transmite el candidato. "El secreto de Martin Luther King fue halagar al estadounidense blanco y decirle que era mejor de lo que pensaba", dice Shelby Steele, de la Universidad de Stanford, "la esencia de Obama es que representa el idealismo racial, que la raza es algo que se ha transcendido en Estados Unidos".

Los ‘superdelegados' negros

Trascendido hasta cierto punto: muchos superdelegados negros están reconsiderando su apoyo a Clinton para entregárselo a Obama, precisamente por ser afroamericano. "Emocionalmente es un problema para todos nosotros", explicaba al periódico Washington Post, el representante James Clyburn, que luchó a favor de los derechos civiles, "Este es el momento en el soñé cuando estaban en la cárcel en Columbia en 1961".

Vuelve a ser un problema de cálculo. "La elección se ganará en número de delegados", decía Mark Penn, el estratega de Hillary Clinton en un correo electrónico (interno), "en 1992, Bill Clinton perdió en Iowa, New Hampshire, Massachusetts, Maryland, Arizona, Washington, Utah, Colorado, Rhode Island, Connecticut, Delaware, Vermont y Dakota del Sur, antes de conseguir la nominación".

Está claro que a David Plouffe le quedan todavía otros muchos mails que mandar. 

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