Sábado, 16 de Febrero de 2008

Problemas de calidad y coste en los productos chinos

Alberto García, agente comercial establecido en Pekín, defiende que los productos chinos “no son de mala calidad”

ANDREA RODES ·16/02/2008 - 20:59h

La etiqueta made in China no pasa por su mejor momento. Rara es la semana en la que no hay que retirar una partida de miles de artículos fabricados en aquel país.

Aun así, Alberto García, agente comercial establecido en Pekín, defiende que los productos chinos “no son de mala calidad” y que algunos son incluso mejores que en España.

Para este agente dedicado a la exportación de productos textiles y del sector plástico, gran parte de los problemas se deben a los malentendidos en las negociaciones. “La comunicación con los chinos es difícil”, dice García, haciendo referencia a los problemas de lenguaje y a las diferencias de cultura empresarial que se encuentran los empresarios extranjeros.

La mayoría de las empresas occidentales vienen a China -dice- con una idea concreta del producto que necesitan y pactan con el fabricante sus requisitos técnicos antes de empezar la producción. Normalmente se envían muestras al cliente para que éste compruebe antes su calidad.

Exceso de intermediarios

Además de los malentendidos, los fallos en la fabricación se producen porque en China “hay un exceso de intermediarios y agentes comerciales poco profesionales”, explica Sébastien Breteau, presidente de Asia Inspection, empresa francesa dedicada a la inspección y control de calidad de las exportaciones de países asiáticos.

Muchas empresas occidentales recurren a agentes free lance e individuos con escasa experiencia para que se ocupen de todo el proceso de exportación: desde la búsqueda de fabricantes a la firma del contrato y el control de calidad de productos tan sofisticados como placas solares o motores de camiones.

“Las empresas no realizan los controles de calidad adecuados para ahorrar costes”, añade Breteau. En China no están obligadas a realizar inspecciones de calidad. Los intermediarios son los responsables de verificar que se cumple con las normativas de la UE y EEUU, pero incluso eso es difícil porque las certificaciones falsas están muy extendidas.

La presión sobre los precios que ejercen las grandes multinacionales sobre sus proveedores puede hacer que un céntimo más en el coste de producción provoque la pérdida de un contrato. Esto incentiva en los fabricantes chinos cualquier tipo de artimaña para reducir los costes de producción, como la sustitución de materiales pactados por otros de inferior calidad, aprovechando que su cliente no lleva a cabo inspecciones y que los organismos de control chinos todavía no están muy desarrollados.

“La supervisión de la cadena de producción es fundamental”, explica Breteau, quien añade: “Se trata de un servicio que sólo puede ser llevado por empresas especializadas”.

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