Sábado, 16 de Febrero de 2008

El riesgo tiene los ojos rasgados

El 51% de los productos altamente peligrosos detectados en 2007 estaban fabricados en China

VIRGINIA ZAFRA ·16/02/2008 - 19:37h

Empresas de todo el mundo están trasladando su producción a China, porque allí se fabrica mucho más barato y a más velocidad. Pero esa reducción de costes puede salir muy cara si no se exige la calidad deseada, sobre todo en un país como aquél, donde no existen los mismos controles que en Europa o Estados Unidos.

La mitad de los artículos de alto riesgo que detectaron el año pasado las autoridades europeas se había fabricado en China. En concreto, 631 objetos que eran susceptibles de causar serios daños a sus usuarios, una cifra incomparable a la del resto de países del mundo. Tras China aparecen, aunque a gran distancia, Alemania e Italia, con el 6% y 4% de las fabricaciones defectuosas, respectivamente. En el 13% de las ocasiones no se logró descubrir la procedencia del artículo.

No obstante, no son siempre culpa de los fabricantes chinos los defectos hallados en sus productos. En el caso de la retirada de juguetes deMattel el año pasado, la compañía pidió disculpas públicamente por haber perjudicado la imagen de los manufactureros chinos, alegando que los problemas de calidad fueron debidos a defectos en el diseño previo del producto.

Precisamente fueron los juguetes los que más alarmas provocaron el año pasado. RAPEX (Sistema Comunitario de Intercambio Rápido de Información) alertó sobre 386 artículos peligrosos, el doble que el ejercicio anterior. En la mayoría de los casos se habían producido en el país asiático, aunque esa cifra no debería extrañar dado que allí se fabrican tres de cada cuatro juguetes vendidos en Europa, según un estudio de Marsh.

La segunda y tercera posición de las alertas las ocuparon el año pasado los fallos en los automóviles y los riesgos de materiales eléctricos. En el primero de los casos, crecieron un 52,5% los avisos, y en el segundo descendieron un 8%.

Esas tres categorías acaparan casi el 60% de las alertas, aunque en el último año ganaron mucho peso las de cosméticos, especialmente por los problemas que se produjeron con pastas dentífricas que contenían dietilenglicol, una sustancia no autorizada.

Imposible retirarlo todo

Los expertos reconocen que cada vez funcionan mejor los controles de calidad de las autoridades y los sistemas de aviso, pero también admiten que la protección al consumidor no es total porque en muchos casos es prácticamente imposible localizar al comprador de los artículos y, por tanto, no se le puede avisar del riesgo que corre.

En esos casos, la mayoría, lo más que pueden hacer las empresas distribuidoras es localizar dónde se vendió el producto y colocar allí avisos, además de informar en diferentes medios de comunicación.