Lunes, 8 de Octubre de 2007

Nuria Espert abre su vida y recuerdos a Juan Cruz en "Nuria"

EFE ·08/10/2007 - 18:19h

EFE - La actriz Nuria Espert, durante la presentación del libro "Nuria", del periodista y novelista Juan Cruz, en el que se relata su vida, a modo de conversación, transcrita tal y como se mantuvo, y que está editado por la Fundación Autor, en Madrid. EFE

A los 72 años, Nuria Espert repasa sus anécdotas y recuerdos más personales en "Nuria", una biografía en la que el periodista Juan Cruz relata su vida en una conversación de diez días donde la actriz deja aflorar los sentimientos sobre su padre y los que la rodean, sus éxitos y fracasos profesionales.

Reticente a escribir su biografía -"eso es para cuando estás melancólico y dejas de trabajar"-, Nuria Espert aceptó abrir por primera vez su memoria hace cinco años en "De aire y fuego", de la mano de Marcos Ordóñez.

Fue el propio Juan Cruz quien le animó entonces, y esa amistad que les une desde hace más de treinta años es la que le ha hecho repetir experiencia, esta vez juntos y "sin ningún tipo de desconfianza o reserva", según reconocía hoy durante la presentación de sus memorias, que abren una colección del sello Autor dedicada a mujeres creadoras.

Una sinceridad que Espert dice no haber tenido en los cientos de entrevistas que ha concedido en todos estos años, donde "das siempre el lado que te conviene".

Con trece años ya andaba sobre las tablas con la compañía del Teatro Romea. Casi medio siglo después, la actriz confesaba que continúa "apasionada por la vida y por el trabajo", que actualmente le lleva cada tarde a la sala La Abadía para representar "Play Strindberg".

Según cuenta en "Nuria", fueron sus padres quienes la acercaron al mundo de la farándula. Su madre, trabajadora de una fábrica textil, y su padre, carpintero en una delicada situación laboral, se conocieron en una representación de actores aficionados, donde uno de los personajes se llamaba Nuria, como después la bautizaron.

Pronto le enseñaron a recitar, y fue declamando en los Nidos de Arte barceloneses como se inició en el teatro, más por orgullo de sus progenitores que por gusto propio.

Y es que, 'La Espert' asegura en sus memorias que la pasión que siente ahora por el teatro no existía entonces, pues su principal aliciente era alcanzar una situación económica más desahogada en la Barcelona de postguerra.

Después llegarían el éxito y los galardones, como el Premio Nacional de Interpretación en 1960, o el Premio Nacional de Teatro en 1986, aunque todavía recuerda con cariño aquellas 55 pesetas que ganó en su primera actuación.

En "Nuria" también hay sombras, como la delicada situación afectiva que mostraba hacia su padre debido, entre otras cosas, a la relación casi inexistente que mantuvieron su madre y él.

'La Espert' reconoce también que al principio vivió con un cierto complejo de inferioridad, fruto de su origen humilde y de educación insuficiente que, reconoce al periodista, suplió con una pasión obsesiva por la lectura.

Pero el principal apoyo para su lanzamiento al estrellato fue su marido, el empresario teatral Armando Moreno, quien, aun viviendo con "el agua al cuello", llamó a todas las puertas posibles para poder montar su propia compañía con ella como protagonista.

"No había ningún plan excepto el ser feliz, y resulta que, entre lágrimas y discusiones, acertabas", aseguraba la veterana actriz, que contrajo matrimonio a los 19 años y sólo algunos meses después de conocerle.

Con el sueño cumplido, la pareja montó en Madrid "Gigi", la obra que propulsó su carrera teatral y que, según la artista, le proporcionó "un público que no abandonó jamás".

En estos años ha hecho de todo, desde aquellas obras infantiles en las que hacía de pastorcita; grandes interpretaciones como "Medea", "Doña Rosita la soltera" o "La tempestad"; dirección de obras de teatro -como "La casa de Bernarda Alba o "Medea"- u óperas como "Madama Butterfly" o "Carmen"; e incluso dirigir, a finales de los setenta, el Centro Dramático Nacional.