Viernes, 15 de Febrero de 2008

La mesa que pone sonido a la Campus

El ReacTable, inventado en la Universidad Pompeu i Fabra y usado por Björk en su última gira, agita Campus Party Brasil

BERNARDO GUTIÉRREZ ·15/02/2008 - 22:13h

Imagen de la mesa ReacTable.

Primero llega un cubo: nace un pitido leve. Después, aterriza una ficha circular: introduce unos cortes, medio arrítmicos, con aire de break beat londinense. Y, después, con un triángulo juguetón y un cuadrado gordiflón, el sonido se convierte en algo medio trance, casi chill out. Entre las fichas nacen líneas amarillas o blancas, y un fondo azul surge de una pantalla suave y sedosa. ¿Es una performance? ¿Un futurista juego virtual? No. Se llama Reac-Table, mide un metro de diámetro y 90 centímetros de altura, cuesta 15.000 euros y representa una ecuación casi inédita: sonido+tecnología+artes visuales. Este nuevo instrumento, hijo pródigo del Grupo de Tecnología Musical de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, está revolucionando la música mundial.

Desde que la islandesa Björk lo incorporase a su última gira, Volta, el ReacTable acapara la atención en ferias y festivales. En la Campus Party Brasil está siendo una de las estrellas. Hasta el ministro de Cultura, Gilberto Gil, cayó rendido ante su sonido. “Estábamos tocando, Gilberto se acercó y empezó a improvisar, a cantar encima. No estaba preparado”, asegura el músico catalán Carles López, auténtico gurú del ReacTable, desde su stand en São Paulo. A su lado, Carles Fernández, informático de la Pompeu, ayuda a los visitantes a descubrir este cacharro de estética ciberpunk.

Superficie multitáctil

¿Pero a qué suena?¿Cómo funciona? La explicación científica, en palabras de Carles Fernández, sonaría más o menos así: “El ReacTable es un instrumento musical electrónico dotado de una interfaz tangible basada en una mesa”. La base es una superficie traslúcida multitáctil. Una cámara bajo la mesa sigue los movimientos y la naturaleza de las fichas, y un cañón proyecta animaciones en la superficie.

El ReacTable permite crear sonidos, ritmos, bases y arreglos musicales dinámicos como si fuese un sintetizador. “Permite a varios músicos participar al mismo tiempo. Además, no tienen por qué ser profesionales”, asegura Fernández. Este cibersinte es un poco imprevisible: nadie sabe exactamente qué va a pasar/sonar. Damian Taylor, productor de Björk, lo definió como “un nuevo animal”.

Desde que el instrumento pasase por el Ars Electronica Festival de Linz (Austria), en septiembre de 2006, ha desfilado por el Sonar, el Siggraph (Boston) o Transmediale ( Berlín). Acaba de recibir en Cannes el premio al proyecto más innovador de la industria musical. Y la revista Rolling Stone entrona al ReacTable como el instrumento del año. ¿Qué más falta? Los dos Carles, o Carles2, calla. Sonríe. Junta triángulos, círculos, cuadrados. De fondo, nace un sonido para el que todavía no hay ni etiquetas ni tallas.

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