Viernes, 15 de Febrero de 2008

El pasado extremo de la Antártida

Un estudio confirma que la biodiversidad estuvo a punto de desaparecer de allí durante los períodos glaciares

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·15/02/2008 - 22:07h

AP Photo/Sebastiao Salgado, Amazonas Images - Pingüinos de Adelia en la Antártida.

Bajo su aparente imagen estática, la Antártida esconde un continente en continua evolución. Su eterno paisaje de llanuras y montañas cubiertas por hielo y nieves es sólo la fachada de un ecosistema dinámico, siempre cambiante, que ha sufrido intensas variaciones. En este sentido, las extremas condiciones de frío de los distintos períodos glaciares sucedidos a lo largo de la historia han sido más determinantes que los cambios actuales en la vida de la Antártida. Ésta es la principal conclusión de un estudio de la Escuela de Océanos y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Southampton (Reino Unido) que publicará en su edición de marzo la revista Ecology.

Aquellas drásticas condiciones ambientales limitaron la producción de algas microscópicas, lo que provocó escasez de alimento y las consiguientes migraciones de pingüinos, ballenas y focas. La comprensión de estos bruscos cambios en el pasado ayudará a determinar cómo anticiparse a los efectos futuros del incremento de las temperaturas motivado por el cambio climático.

Durante los períodos glaciares la capa helada era más gruesa y cubría de forma permanente el continente, lo que obligó a muchos organismos a sumergirse en las profundidades marinas para buscar comida. Esto les llevó, en algunos casos, a la extinción.

El científico Sven Thatje y su equipo del British Antartic Survey y el Instituto alemán Alfred Wegener han analizado los registros geológicos de la Antártida. Así han descubierto que los pingüinos, ballenas y focas eran muy dependientes de las áreas costeras que se quedaban libres de hielo y que permitían disponer de agua líquida donde capturar su comida. Estas zonas deben haber existido en el norte de la Antártida y eran fundamentales como áreas de alimentación estables.

Los científicos han concluido que durante los períodos glaciares la zona con hielo permanente debía avanzar más al norte que en la actualidad, y en la zona sur la capa helada era más gruesa. Ambos factores provocaron una disminución de recursos alimenticios tanto para la fauna en tierra como en el mar. Sólo los campeones de resistencia a clima gélidos, como el pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) o el petrel de las nieves (Pagodroma nivea), podrían haber resistido en áreas con una alimentación tan restringida. Los
investigadores apuntan que estas dos especies de aves sí podrían haber permanecido en la Antártida durante los períodos glaciares.

Migraciones de ballenas

Por el contrario, las zonas de disponibilidad de alimento debían ser tan limitadas en estas eras glaciares que los grandes depredadores, como focas y ballenas, habrían tenido que emigrar hacia el norte, a la zona de Patagonia, para evitar morir de hambre. Asimismo, muchas especies de pingüinos perdieron sus accesos a áreas de comida tradicionales que solían estar libres de hielos y que eran vitales para su supervivencia.

“Estamos empezando a conocer qué ocurrió durante los períodos glaciares”, indica Thatje. “Saber cómo respondieron y evolucionaron las especies antárticas, que son las mejores en adaptarse a condiciones extremas de frío y a las condiciones ambientales más duras, nos ayudará a determinar su sensibilidad al actual cambio climático”, añade.
Organismos subantárticos están invadiendo ya zonas del continente a medida que sube la temperatura, por lo que hay que determinar cómo se verá afectado el ecosistema con estos invasores, concluye Thatje.

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