Viernes, 15 de Febrero de 2008

Obiang amenaza con romper relaciones con Argentina

FEDERICO PEÑA ·15/02/2008 - 16:51h
Es por la andanada de Cristina Fernández por la situación de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial.

El convenio energético firmado entre Argentina y Guinea Ecuatorial podría convertirse en papel mojado. Las críticas de Cristina Fernández en un acto público sobre la situación de los derechos humanos irritaron al presidente Teodoro Obiang, que podría romper relaciones bilaterales con el país austral, informaron fuentes de Cancillería al diario La Nación.

Tras la firma de varios acuerdos de cooperación, donde exhibió una sonrisa, la cara de Obiang se transfiguró al recibir la inesperada reprimenda de la presidenta argentina. En cuanto terminó el acto, "estaba muy enojado y quería deshacer todo lo firmado", confiaron fuentes de Cancillería al matutino argentino. "Acá no hacemos negocios", habría dicho Obiang luego del acto.

La presidenta argentina se vio envuelta en una encrucijada el pasado miércoles. Por un lado, necesita atajar al país de la crisis energética con recursos hidrocarburíferos de otros países. La noticia esta semana de que Bolivia suspenderá las exportaciones de gas a Argentina próximo invierno austral - provee 3 millones de metros cúbicos por día- el cayó como un balde de agua fría. Por otro, la foto con Obiang amenaza la proyección internacional del Gobierno en materia de respeto de los derechos humanos.

Molesta con la Cancillería argentina por la programación de un acto público con el dictador, Fernández se hizo eco de las denuncias de diversas organizaciones de derechos humanos contra Obiang y expresó su "honda preocupación". Incluso sugirió que Guinea Ecuatorial acepte una misión de veedores argentinos en las elecciones presidenciales que se celebrarán en 2009 en ese país.

Puertas adentro, el enojo de Cristina Fernández se hizo escuchar. Despotricó contra la Cancillería por rendirle honores de Estado a un dictador. Además, cuestionó la falta de pericia de la diplomacia porque el acuerdo ya había sido rubricado por el ministro de Planificación Julio de Vido, y no había necesidad de convertirlo en un acto público.

Si bien son conocidas las violaciones a los derechos humanos en Guinea Ecuatorial, y a la Cancillería argentina no le era ajena esta información, en las horas previas al encuentro oficial nadie mencionó el tema. De ahí que el discurso improvisado de Fernández sorprendiera a propios y ajenos. Fueron la prensa local y la oposición las que levantaron el polvorín que se saldó con la trifulca diplomática.

La andanada de Cristina Fernández sirvió para intentar salvar la imagen internacional de Argentina en materia de derechos humanos, pero deberá buscarse un nuevo proveedor de hidrocarburos.


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