Jueves, 14 de Febrero de 2008

La alergia al polen se adelanta este invierno

Las altas temperaturas de enero elevan antes de tiempo la sensibilidad a cipreses y arizónicas

ANTONIO GONZÁLEZ ·14/02/2008 - 19:08h

Infografía PÚBLICO - Fuente: SEAIC, REA y Clínica Subiza

La alergia al polen ha llegado este año temprana. Las altas temperaturas registradas en enero han anticipado en algunas semanas la floración de las cupresáceas, familia de plantas que florece en invierno y cuyos representantes más conocidos son los cipreses y las arizónicas. En consecuencia, se han registrado incrementos en la circulación de granos de polen de cupresáceas en la atmósfera, sobre todo en Madrid, Castilla-La Mancha y las provincias andaluzas de Jaén, Granada y Córdoba.

El principal efecto de estos aumentos, según destaca el coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergia, Javier Subiza, es que se ha adelantando en gran parte de España la fase de sensibilidad de los alérgicos a este polen. Así, ha registrado desde mediados de enero repuntes en varias ciudades, cuando lo normal es que ocurra unas semanas después, entrado el mes de febrero.

Caso aparte es el de Madrid, que registró el 17 de enero una concentración de 803 granos de polen de cupresácea por metro cúbico, el dato más alto en un solo día desde 2004. Este pico, que fue seguido por altas concentraciones en los días siguientes, provocó un incremento de los casos de alergia a este tipo de polen, que se tradujeron sobre todo en síntomas de rinoconjuntivitis. Las escasas lluvias caídas a principios de este mes en la capital mejoraron la situación, de forma que esta semana los niveles de este tipo de polen son muy bajos.

La responsable de la Red Palinológica de la Comunidad de Madrid, Montserrat Gutiérrez, explica que es normal que haya polen de arizónicas y cipreses en enero, febrero y marzo, y añade que, tras haberse registrarse niveles por encima de la media, en los últimos días las concentraciones “han caído en picado”. Por su parte, la secretaria de la Red Española de Aerobiología, Pura Alcázar, estima que en el conjunto de España se presentan niveles altos de polen de cupresáceas y, aunque se trata de una situación totalmente normal para esta época del año, existe un “riesgo alto” para las personas que sufren de alergia.

Impulsada por el diésel

Ahora sólo queda prepararse para la primavera, el auténtico festival del polen, que empieza a finales de marzo con la floración explosiva del plátano, y sigue en mayo, con el olivo y las gramíneas. Tanto en primavera como en invierno, los alérgicos tienen más posibilidades de pasarlo mal si viven en ciudades, debido sobre todo a la contaminación por diésel, que potencia enormemente los efectos alérgicos de este polen, y a la presencia de arizónicas y cipreses con fines ornamentales.

En este sentido, Subiza pone como ejemplo Madrid, donde la alergia a las cupresáceas no llegaba al 1% del total en 1980, mientras que la introducción masiva de arizónicas en jardines hizo crecer la presencia de este polen en la atmósfera de la capital. Hasta que en 1995 era ya el responsable del 23% de todos los casos de alergia al polen.

La subida continuó por la cada vez mayor polución por diésel, hasta llegar al 53% en 2003. A principios de la década de 1990 un 13% de los vehículos eran diésel, hoy son el 71%. Esto tiene un efecto directo en los pacientes, ya que, según este especialista, “las partículas diésel convierten los granos de polen en 27 veces más alergénicos”.

El enero más cálido desde 1971

Uno de los factores que han adelantado este año a enero la aparición de casos de alergia han sido las temperaturas excepcionalmente altas registradas en el periodo. El portavoz del Instituto Nacional de Meteorología, Ángel Rivera, destaca que el pasado mes ha sido el enero más cálido desde 1971, superando la media del periodo en 1,7º. Esto se ha debido, en gran parte, a la presencia de un gran anticiclón sobre el centro de Europa, que no sólo ha impedido la llegada de flujos de aire frío del norte, sino que además ha mantenido bloqueadas entre Canarias y la Península las borrascas atlánticas, cargadas de humedad y responsables de las principales precipitaciones. Enero ha sido tan cálido que en más del 10% de los observatorios se superaron los máximos históricos de temperatura.

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