Jueves, 14 de Febrero de 2008

China prohíbe la venta de películas de terror para proteger a sus jóvenes

El Gobierno cree que este género del cine puede romper el desarrollo psicológico de los niños

PÚBLICO.ES/AGENCIAS ·14/02/2008 - 14:03h

China ha emprendido una peculiar batalla contra el cine. Primero con Steven Spielberg por pronunciarse sobre la posición del gigante asiático en el conflicto de Darfur. Después, con la prohibición del rodaje de Shanghai porque aborda el tema de la prostitución y las drogas en plena ocupación japonesa de la metrópolis china y, finalmente, la dcisión del Gobierno de vetar la distribución de productos audiovisuales que contengan "elementos de misterio y horror".

Con esta medida, los chinos pretenden "proteger el desarrollo psicológico de niños y adolescentes", según informa hoy la prensa local. La decisión ha sido tomada por la Administración Estatal de Prensa y Publicaciones, que ha emitido una circular en la que ordena una campaña contra las "historias de ficción y personajes de aspecto extraterrestre, ideados con el único objetivo de causar terror".

El comunicado ordena la inmediata retirada de este tipo de vídeos, películas y grabaciones, y exhorta a los autores que actualmente estén produciendo esta clase de cintas a que "borren cualquier alusión a misterio u horror". Según la Administración, responsable de la censura en China, "el horror, violencia y crueldad que se despliegan en estos productos audiovisuales no son adecuados para los niños".

En mayo del año pasado, la ciudad de Pekín ya ordenó retirar de los kioscos de la ciudad las revistas que contaban historias de fantasmas, alegando que podían perjudicar a las mentes más jóvenes, ávidas lectoras de este tipo de revistas en China.

La prohibición surgió a raíz del éxito de una revista llamada Nota de Muerte, traducción de una historia japonesa que relataba con detalle toda clase de horribles muertes y aseguraba que si el lector escribía el nombre de una persona en la revista, ésta fallecería pronto.

El género de terror no suele emitirse por televisión, donde los contenidos también son estrictamente controlados. Esta medida constituye la segunda campaña contra contenidos audiovisuales que emprende el gobierno chino en los últimos meses, después de que en septiembre del año pasado se lanzara una contra productos eróticos en radio y televisión.