Miércoles, 13 de Febrero de 2008

"Este local no sirve a obesos"

Una propuesta de Ley en el Estado de Mississippi pretende que los restaurantes no vendan comida a los clientes gordos

LISSETTE BUSTAMANTE ·13/02/2008 - 21:20h

AP -

A partir del próximo 1 de julio, si una persona no es atendida en un restaurante del Estado de Mississippi (EEUU) no se tratará de un flagrante caso de discriminación; quizá se estará aplicando una Ley, ahora pendiente de aprobación por los legisladores locales.

Tres miembros de la Cámara de Representantes del Estado sureño –dos republicanos, Ted Mayhall, Jr y John Read, y un demócrata, Bobby Shows– presentaron el pasado 1 de febrero el Proyecto de Ley 282, que, de aprobarse, prohibirá a los restaurantes del Estado de Mississippi con más de cinco mesas servir comida a los clientes que considere obesos, como castigo a su gula.

Aunque los analistas coinciden en las pocas posibilidades de que la Ley sea finalmente aprobada, la propuesta ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre las políticas intervencionistas frente a los problemas de salud pública.

El proyecto 282 define esta legislación como “una ley para prohibir a ciertos establecimientos servir comida a cualquier persona obesa, basándose en el criterio prescrito por el Departamento Estatal de Salud”. No especifica las sanciones que enfrentaría un restaurante si se le sirve comida a una persona con un excesivo Índice de Masa Corporal.

La justificación más contundente de los autores del proyecto es que, por tercer año consecutivo, Mississippi lideró en 2007 los niveles de obesidad en adultos de todo el país. De acuerdo con el informe F as in Fat: How Obesity Policies Are Failing in America, 2007, Mississippi tiene también la dudosa distinción de ser el primer Estado en registrar una tasa de obesidad clínica superior al 30%.

Al argumento que exponen los defensores de la prohibición se opone el de aquellos que defienden la libertad del individuo, aunque unos y otros reconocen que la obesidad ya es un asunto social importante y que es necesario tomar medidas urgentes.

El documento antes citado muestra asimismo que el 85% de los estadounidenses considera que la obesidad es una epidemia. Ya en marzo de 2004 el secretario de Salud del Gobierno de George Bush, Tommy Thompson, reconoció sin ambigüedades ante la prensa: “Sencillamente, estamos muy gordos”.

Más obesos en el sur

Coincidencia o no, los Estados en los que la gente es más obesa son los del sur profundo y conservador del país, conocido como el cinturón de la Biblia, por sus férreas convicciones evangelistas. A su vez, muchos de ellos son de población mayoritaria negra y con niveles muy bajos de ingresos.Los expertos señalan que los estadounidenses se vuelven más gordos conforme se alejan de la costa del noreste hacia el suroeste. Luego, vuelven a perder peso una vez que cruzan el Mississippi. En general, el oeste registra niveles de obesidad por debajo del este.

Algunos demógrafos advierten de que esta epidemia puede provocar la primera caída de la longevidad en Estados Unidos desde hace más de un siglo. Si las tendencias actuales no se modifican, la obesidad superará al tabaquismo como la primera causa de muertes evitables en el país.

Otras iniciativas: grasas trans y refrescos con azúcar

Nueva york, contra las grasas ‘trans’

En diciembre de 2006, la ciudad de Nueva York se convirtió en pionera al prohibir el uso de  grasas ‘trans’ en sus restaurantes. Estos lípidos están sobre todo presentes en los aceites vegetales parcialmente hidrogenados, utilizados en muchas cadenas de comida rápida  y en la fabricación de bollería industrial.

Las cadenas de comida rápida se rebelan

Frente a la mala fama obtenida por la difusión del uso masivo de grasas ‘trans’ – a la que contribuyó la película documental ‘Super Size Me’– las cadenas de comida rápida más conocidas prometieron sustituir estas grasas en todo EEUU. Mc Donald’s lo ha empezado a cumplir este mes de enero y su competencia, Burger King, lo hará antes de que acabe el año. Pero la guerra ha llegado también a los puestos callejeros que venden piscolabis. Los  libres de grasas ‘trans’ aumentan. Para unos es marketing y, para otros, un enfrentamiento real a la epidemia.

Prohibir los refrescos azucarados en los colegios

Si la obesidad es un problema en los adultos, más aún lo es en los más pequeños. En 2005, las autoridades sanitarias, con el apoyo de los principales productores de bebidas no alcohólicas, prohibieron en los colegios públicos estadounidenses las máquinas expendedoras de refrescos azucarados. 

Menos prohibición y más educación.

Por Javier Aranceta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria

El problema de la obesidad en EEUU es muy grave, no sólo por la gran prevalencia de obesidad (más del 30%), sino por el alto porcentaje de obesos mórbidos (8%). Esto es, obesos muy obesos.

En esta situación, cuando falla la prevención, el tema es muy difícil de solucionar, menos aún sin la colaboración del entorno ambiental y, en especial, de los afectados. Desde el punto de vista económico, el coste de la obesidad en aquel país alcanza el 9% del gasto sanitario; en algunos Estados, supera el 13%.

Esto enmarca una tendencia imparable de gastos directos e indirectos difíciles de afrontar por un sistema sanitario que carece de universalidad. Además, esta alteración afecta con mayor frecuencia a las clases menos favorecidas, que carecen de recursos globales suficientes para buscar una solución a su desajuste ponderal.

Si hace unos días las autoridades inglesas proponían incentivar la disminución individual de materia grasa pagando una cantidad por cada kilo de peso perdido, el Estado de Mississippi (EEUU) propone ahora prohibir el suministro de comida en los restaurantes a las personas obesas.

Seguramente esta acción se ha planteado en este contexto excepcional. Pienso que no es la solución más adecuada, pero la intervención está en la misma línea que la de prohibir fumar en los locales públicos, etc., y seguramente se plantea con el objetivo de que las personas obesas no sigan alimentando su compartimento graso y haciendo méritos para aumentar el riesgo de enfermedades asociadas.

En mi opinión, no estaría de más proponer como alternativa una serie de menús dietéticos con buena presentación, sabor y precio para personas con sobrepeso, como medida para ayudarles a no ganar peso y poder tener, en las comidas realizadas fuera de casa, una relación gastronómica confortable. Prohibir, no; ayuda y educación alimentaria, sí.