Miércoles, 13 de Febrero de 2008

Solbes se niega en redondo a dar ayudas al negocio del ladrillo

Sugiere que sería injusto y propone a cambio que el Gobierno impulse la vivienda protegida

GUILLERMO MALAINA ·13/02/2008 - 20:08h

El vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes, se niega en redondo a tocar las arcas del Estado para apoyar ahora a las empresas del sector inmobiliario, “cuando las cosas les van mal”, después de años en que han ganado “mucho dinero”.

Esta declaración de intenciones no estaba en el guión de la conferencia que el máximo responsable del Gobierno en asuntos económicos ofreció ayer en la nueva sede de la Caja Vital, en Vitoria. Solbes aprovechó la pregunta realizada por un asistente, ya durante el coloquio posterior, para entrar de lleno en el debate abierto sobre la posibilidad de que el Ejecutivo apoye a las promotoras mediante la financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) por la ralentización del sector.

“No es mi filosofía”

El vicepresidente del Gobierno mostró su “radical desacuerdo con esas ideas” y, para ello, lanzó una pregunta al aire con una respuesta meditada de antemano. “¿Debemos, como algunos piensan, actuar como en los viejos tiempos, con un respaldo del Estado a las empresas que han apostado, yo diría que alguna de una forma más atrevida que otras, por ganar mucho dinero, cuando las cosas van mal? Desde luego, no es mi filosofía”, enfatizó.

Solbes abogó por que la intervención del Gobierno vaya por otros derroteros, de forma que redunde en beneficio de este sector, pero también de la ciudadanía en su conjunto. En concreto, planteó como una idea más “sana y sensata” en términos económicos y sociales que el Ejecutivo se implique en la promoción de vivienda protegida para ayudar a los que no pueden acceder a un piso en el mercado libre y al mismo tiempo para promover la construcción. “Ése es el tipo de ideas que yo creo hay que poner en marcha”, dijo.

El futuro económico

Solbes volvió a incidir en su mensaje sobre la situación económica. “Esto no es una catástrofe, es una desaceleración”, dijo, antes de recordar que gracias al superávit público en los años de bonanza y la reducción de la deuda pública, el país tiene “margen de maniobra” para crecer, incluso en circunstancias adversas.

En mensajes específicos para el auditorio, dijo que la decisión sobre la fusión de las cajas vascas corresponde sólo a ellas, e insistió en rechazar un eventual “reparto” de la eléctrica Iberdrola.