Miércoles, 13 de Febrero de 2008

ARCO, desde la crítica al voyeurismo a la construcción de la identidad personal

EFE ·13/02/2008 - 16:07h

EFE - El ministro brasileño de Cultura, Gilberto Gil, durante su vista a la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO).

Desde la crítica al voyeurismo en las obras vídeo-escultóricas de Bernadí Roig, hasta los 'performances' lumínicos de jóvenes artistas chinos como Zhu Ming, componen la oferta de las 28 galerías madrileñas que exponen la obra de creadores nacionales e internacionales en la feria Arco'08.

La Feria Internacional del Arte Contemporáneo que abrió sus puertas hoy en Ifema con 295 galerías de 34 países y Brasil como país invitado, en una apuesta por el arte emergente latinoamericano, acoge con especial interés las propuestas de las 28 galerías de Madrid que exponen todo tipo de obras, desde la fotografía hasta las propuestas más vanguardistas en distintos formatos.

En el panorama español destaca la creación de Bernardí Roig, nacido en Palma Mallorca en 1965, que muestra la obra "Repulsion excersices II", a manera de continuación de una serie de obras que aúnan escultura y escenas vídeo-gráficas con obras a caballo entre el voyeurismo y los estados emocionales obsesivos.

"Repulsion excersices II" representa a un hombre con la mirada perdida que no quiere ver las imágenes que tiene delante.

Esta recreación se construye a través de una escena de atmósfera pálida en la que un narrador exhausto, representado a través de una escultura blanca, da la espalda al público mientras un monitor reproduce un busto que habla de manera compulsiva y que parece representar el carácter obsesivo que acompaña a las acciones de los mirones.

Del voyeurismo, un hábito que parece estar presente en todos los observadores que recorren los pasillos de Arco, la feria da un salto hacia la construcción de la identidad personal, que es expresada a través de la obra el joven Zhu Ming, nacido en 1972 en China, en su obra "Luminiscent Man".

La propuesta de Ming consta de tres cajas lumínicas en las que aparece un hombre fotografiado tras embadurnarse con un líquido fluorescente, unas imágenes con las que se pretende mostrar el cuerpo humano en situaciones límite o atípicas, una conducta que pueden ser un fiel reflejo de la compleja personalidad de cada persona.

Como continuación de las propuestas en vídeo-arte, la alemana Alexandra Ranner proyecta el DVD "Ich habe geniug" ("Ya tengo bastante), un cortometraje que aúna violencia y teatralidad en una pantalla de última generación en la que aparecen una decena de cabezas mutiladas que pestañean a orillas de un pantano.

No menos curiosas son otras propuestas nacionales que juegan con la interpretación del observador como las de Carlos Schwarts, que mezcla estructuras de metal y focos fluorescentes en su creación "Descenso", una escalera moderna que no conduce a ningún lugar y en la que yacen casi una veintena de cables y bombillas: ¿Una crítica al progreso y la modernidad?, se preguntan algunos observadores.

Por su parte, el joven madrileño Daniel Canogar, nacido en 1964, y que ha expuesto sus obras en países como Nueva York, Canadá, París, Alemania y Venezuela, innova con 24 terminales de fibra óptica que parecen desechos de material informático, y que parten enredados desde un proyector para emitir distintas figuras lumínicas que se proyectan en el techo en tres dimensiones.