Miércoles, 13 de Febrero de 2008

Brindis contra el alcohol

Los facultativos de primaria tratarán de detectar pautas de consumo abusivo de bebidas etílicas entre los pacientes que acuden a su consulta

ANTONIO GONZÁLEZ ·13/02/2008 - 19:17h

Júpiter - El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en España.

A partir de hoy, cualquier paciente que acuda a un centro de salud por un problema de hipertensión, una lumbalgia o una cefalea puede acabar confesando a su médico cuántas cañas de cerveza se toma a la semana. Ocurrirá, sobre todo, si el facultativo aprecia algún indicio que le haga sospechar que el paciente puede estar abusando del alcohol, la sustancia psicoactiva de mayor consumo en España.

Esta actuación forma parte de una campaña que se desarrollará en los 1.800 centros de salud de toda España, impulsada de forma conjunta por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, dependiente del Ministerio de Sanidad, y la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

No obstante, conscientes de que hay pacientes que podrán ver invadida la esfera de su intimidad al ser interrogados por su médico sobre su consumo de alcohol, los médicos de primaria tratarán de “ganarse la confianza” de la persona que tengan delante, creando “un clima empático de confianza mutua”, según explicó el coordinador del Grupo de Intervención en Drogas de semFYC, José Zarco. Además, utilizarán cuestionarios sobre hábitos de vida que incluirán algunas preguntas camufladas sobre pautas de consumo de alcohol, ya que si se pregunta a un paciente de primeras qué cantidad de alcohol toma, “es posible que diga cifras que no valgan para nada”, agrega Zarco.

Con el fin de que todos los médicos de familia sepan cómo actuar, la campaña incluye la distribución de 35.000 ejemplares de una breve guía de referencia, así como un manual sobre todas las drogas. Para comprobar si existe una ingesta de riesgo y tratar de combatirla, los médicos seguirán tres pasos. En primer lugar, tratarán de averiguar la cantidad y frecuencia del consumo. Si ven indicios de abuso, pasarán a un cuestionario complementario, con preguntas como si el paciente ha tenido alguna vez la impresión de que debería beber menos o si se ha sentido culpable por su hábito. Por último, en caso de riesgo, intentarán negociar la reducción de la ingesta.

“Es fundamental que todos los profesionales de primaria tengan en la cabeza una serie de preguntas”, recalca este experto. Para Asensio López, de la misma sociedad científica, el médico debe interrogar a sus pacientes sobre el alcohol “siempre desde el respeto”, y teniendo en cuenta no sólo el riesgo de adicción, sino sobre todo el daño que el abuso de alcohol supone para la salud, ya que provoca unas 60 enfermedades y causa unas 9.000 muertes cada año en España. El problema es mayor entre los varones, ya que uno de cada cuatro pacientes que van a ver a su médico de cabecera presenta un nivel de ingesta de alcohol considerada de riesgo.

Atentado a la intimidad

Pese a los buenos propósitos de la iniciativa, hay quien no la ve con buenos ojos. Así, la presidenta de la asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores, consideró ayer que, en ausencia de síntomas claros de alcoholismo, interrogar al paciente por sus hábitos de consumo de alcohol supone “una irrupción en el derecho a la intimidad que puede ser hasta ilegal”, si el paciente no es informado previamente.

Flores considera que el Ministerio de Sanidad “se podría ocupar mejor de eliminar las bebidas alcohólicas de los bares de los hospitales” y critica también que esta campaña quitará a los médicos de familia un tiempo precioso, porque supondrá trabajo añadido. “Lo primero que tienen que hacer es darles los 10 minutos por paciente que vienen reclamando desde hace años”, agregó.

Aunque los esfuerzos se centran en el alcohol, el objetivo de Sanidad y los médicos de primaria es reforzar el papel de este nivel asistencial a la hora de detectar precozmente el consumo de todo tipo de drogas, tanto en adultos como en adolescentes. De hecho, según indicó Asensio López, del millón de personas que acuden todos los días a los centros de salud, en torno a 200.000 toman drogas que suponen un riesgo para su estado de salud.

De todos ellos, sólo el 0,5% pregunta a su médico cuando creen que tienen problemas con alguna droga. “Incluso los consumos que parecen inocentes tienen consecuencias para la salud”, agrega López.

Escasa percepción del riesgo

Desde Sanidad no hay dudas: el papel de la atención primaria tiene una relevancia fundamental, ya que es el nivel asistencial que está más en contacto con los pacientes; es la puerta de entrada al sistema sanitario. En opinión del secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, el médico de familia es uno de los profesionales que mejor puede ayudar a solucionar uno de los principales problemas que tienen las drogas en general y el alcohol en particular: la escasa percepción del riesgo.

Para Martínez Olmos, hay que dejar claro que “el consumo de drogas genera problemas de salud siempre” y en este contexto el médico de primaria debe tener, a su juicio, “un papel más central en la lucha contra las drogas”.

Falta de recursos

Otra de las pegas a las que se enfrenta esta campaña es el escaso tiempo con que cuentan los médicos de este nivel asistencial para atender a sus pacientes. En este sentido, la responsable del sector de primaria de la Federación de Médicos y Titulados Superiores, Ana Giménez, indica que aunque la detección del alcoholismo ya forma parte de las prestaciones de este nivel asistencial, hacer que los médicos vigilen si hay conductas de abuso o de riesgo es ir un paso más allá, lo que requerirá más recursos humanos.
“Nadie se ha parado a pensar las consecuencias en términos de tiempo y carga de trabajo; no damos más de sí”, concluye la profesional.

Luis Aguilera, presidente de semFYC: "Hay que crear un clima de confianza"

¿Preguntarán en adelante a cada paciente si se pasa con el alcohol?

Los ciudadanos saben que, cuando van al centro de salud, el médico de familia hace un abordaje integral no sólo de sus problemas de salud, sino también de la promoción de hábitos saludables que previenen estos potenciales problemas de salud. Aunque esto ya se viene haciendo, a partir de ahora se trata de hacer frente al problema de las adicciones, por todos los problemas de salud que generan.

¿Preguntará siempre el médico por los consumos de alcohol, o sólo cuando vea indicios de que existe una conducta de riesgo?

No es un aquí te pillo, aquí te mato, ya que se trata de preguntar por esferas que son íntimas, sino de crear un clima de confianza donde se puedan expresar todas las inquietudes, acompañando al paciente para que él mismo se corresponsabilice con el profesional sanitario a la hora de prevenir los problemas.

¿No se molestará el paciente por el hecho de que su médico le pregunte por si bebe mucho o poco?

En absoluto, eso se vendría en contra del médico. En cualquier manejo que busque intervenir en hábitos adictivos, esa alternativa no se plantea.

Habla de crear un clima de confianza, pero ¿de dónde van a sacar tiempo los médicos de atención primaria para aumentar aún más su carga diaria de trabajo con esta misión?

El tiempo es el principal activo de la relación entre el médico y el paciente, hay que cuidarlo. De esta forma, cuanto más ordenadas tengamos las intervenciones, más eficiente va a ser la utilización de ese tiempo. Si nos anticipamos a los problemas de salud, detectando precozmente y retrasando el inicio de la edad de consumo de alcohol, estamos invirtiendo en ahorrar tiempo futuro.

 

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