Miércoles, 13 de Febrero de 2008

Cien candidaturas para 350 escaños

La generosa legislación española permite que concurran a las elecciones partidos minoritarios en todo el país

JUANMA ROMERO ·13/02/2008 - 07:30h

PÚBLICO - Pulsar para ampliar.

Prueba de Brain Training política. ¿Cuántos partidos nacionales hay en España? Tic, tac. Tic, tac. ¡Tiempo! Partido Socialista Obrero Español, uno. Partido Popular, dos. Izquierda Unida, tres. Punto.

¡Errooooooor! Respuesta falsa. Eso no lo dice el Boletín Oficial del Estado. Miren la edición de ayer. 151 páginas en las que la Junta Electoral Central proclama las 98 candidaturas al Congreso de los Diputados. Y allí están PSOE, PP e IU. Pero también Alternativa Española (AES), Falange Española de las JONS (FE de las JONS), Por Un Mundo + Justo (PUM+J), Unión, Progreso y Democracia (UPyD) y Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C’s). Todos ellos se presentan en las 50 provincias españolas y en Ceuta y Melilla.

De los cinco empotrados en las listas del 9-M, dos han nacido en los últimos dos años como respuesta al supuesto furor nacionalista de las formaciones clásicas. Ciutadans, la fuerza de Albert Rivera, probó suerte en las autonómicas catalanas y con (menos) suerte en las municipales. Para marzo tiene una formación melliza, UPyD, el spin-off españolista del PSOE liderado por Rosa Díez.

La solidaridad llevada al partido

Uno y otro comparten baja exposición mediática. Que ya es algo. Porque decir PUM+J suena a vacío. Y eso que lleva cuatro años en el mercado. Concurrió en las europeas de 2004 y en las autonómicas de 2007
–sexta fuerza en Madrid–. Persigue la “erradicación de la pobreza” y a ello están ayudando los mil afiliados que ya tiene registrados. “No somos una ONG metida a partido político, sino un grupo de gente que sí tiene la sensibilidad de las organizaciones humanitarias y que ahora quiere luchar por el cumplimiento de los Objetivos del Milenio. Nos gustaría llegar a los 50.000 votos”, relata Miguel Ángel Vázquez, responsable de prensa de PUM+J. Todo eso con un presupuesto de campaña... más que austero, sorprendemente ridículo: 1.500 euros. “Con eso nos está dando para una pancarta, 18.000 pegatinas y algunas camisetas”, remata Vázquez.

Parecido con Falange, cero. Ni siquiera en la financiación: ellos, los “auténticos” herederos del legado de José Antonio, han abierto una cuenta bancaria. Vía rápida. “Es un orgullo poder presentarnos por primera vez en las 52 circunscripciones”, explica ufano Joaquín Montañés, delegado en Andalucía y candidato por Sevilla. Falange sólo es la primera de una larga lista salpicada por partidos de extrema derecha, con irregular implantación: AES, Democracia Nacional, Falange Auténtica, España 2000, Alianza Nacional, Movimiento Falangista de España o Frente Español. “No somos fascistas”, protesta Montañés, “nuestra ideología es transversal, ni izquierdas ni de derechas”.

De ecologismo y cannabis

Un votante ecologista también tiene surtido. Para qué reducir siglas. Por un lado, Los Verdes, coaligados con IU en Asturias, Madrid y Baleares. Por otro, Los Verdes-Grupo Verde, integrados, como los primeros, en la Federación de Los Verdes, pero más reacios a la alianza con otros partidos. Bruno Estrada y Esteban Cabal, representantes de una y otra formación, coinciden en que “no hay diferencias de programa”. Aún habría un tercer grupo, Los Verdes de Europa, de David Hammerstein, eurodiputado e investigado por la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude.

De otro jaez es Representación Cannábica Navarra. O sea, que concurre sólo en Navarra. Pues no. Habrá papeletas en Valencia, Málaga y Alican-
te. “Es lo que tiene la marihuana, que es un valor universal”, bromea Fermín Les, el presidente del partido que defiende la legalización del cannabis, “el vegetal más rentable del mundo”.

Por citar, que no quede: en Madrid (la provincia con más listas, 37) concurren el Partido de los No Fumadores, el Partido H (el de Eva Hache) o el Partido Liberal Empleo y Vivienda Estatal. En Asturias, Unidá o Andecha Astur. En Catalunya, el Partit Carlí, o Escons Insubmisos. En A Coruña, la Asamblea de Votación Electrónica. Y en varias, Libertades Civiles (de gays) o el Partido Antitaurino.

Así hasta 98 formaciones. Todas proclamadas. Hasta con ligero cambio de nombre, como IU que, “para que todos los votos computen en una coalición electoral única”, explica Antonio Cortés, concurrirá como IU-Alternativa. Luego se añaden los clásicos: PNV, ERC, CiU, CC, Nueva Canarias, BNG, EA, Aralar, NaBai, Partido Aragonés, Chunta Aragonesista, Coalición Andalucista (suma del Partido Andalucista y Partido Socialista Andaluz)... Ya no está claro, ANV. Tampoco, excepto en Almería y Madrid, el Centro Democrático y Social. La JEC ha tumbado 12 candidaturas por un conflicto de siglas.

¿Y son muchos? “Son demasiados”, esgrime Lourdes López Nieto, profesora de Comportamiento Político de la UNED. “Ocurre por la flexibilidad de la ley electoral. Haría falta un sistema de fianza, como en Francia, Holanda, Canadá, Japón, Irlanda o Israel. Aquí presentarse es gratis y encima tienes beneficios, como acceder al censo –un botín muy goloso–, impresión de papeletas, locales...”. Y spots electorales. Cuando vean a PUM+J, AES o Falange en TVE piensen que se presentan en más del 75% de España. Y tienen su derecho a propaganda gratuita. La ley dice también eso.