Domingo, 7 de Octubre de 2007

La "Noche del Destino", una noche mejor que treinta mil

EFE ·07/10/2007 - 21:59h

EFE - Unos jóvenes buscan ropa en el zoco antiguo de Muscat, Omán, de cara a la fiesta del "Eid al Fitr", el final del mes sagrado musulmán del Ramadán. EFE

De los 355 días del calendario lunar islámico, la llamada "Lailat Al Qadr" (Noche del Designio o Destino) es la más importante para los musulmanes, ya que según su religión es mejor que mil meses o más de treinta mil noches regulares.

Casi todos los eruditos islámicos están de acuerdo en que es la noche del 26 al 27 del Ramadán, que este año coincidirá con la noche del 8 al 9 de octubre.

En esa noche, Mahoma recibió hace ahora catorce siglo la primera revelación del Corán, ocasión que, según el Libro celebran también los ángeles, que descienden a la tierra para estar con los millones de fieles reunidos en las mezquitas.

La revelación se prolongó durante 23 años, en los que Mahoma fue recibiendo la doctrina de Dios en La Meca y en Medina -oeste del actual reino de Arabia Saudí- hasta completar el Libro Sagrado, que recoge los principios religiosos, sociales e incluso políticos del Islám.

La primera noche de Revelación sigue siendo el momento álgido de la devoción musulmana y, según las creencias islámicas, cae en una de las diez últimas noches impares del actual mes del ayuno.

Los mahometanos confían en que en esa noche se perdonan todos los pecados a los creyentes y se les conceden los deseos que pidan en sus plegarias, que inician desde la caída del sol hasta el alba, cuando comienzan un nuevo día de ayuno total hasta el anochecer.

Muchos ven en esta noche mágica el momento más propicio para pedir cualquier necesidad espiritual o material, dinero o trabajo, y hasta esposa o marido, con toda la fe de que su petición será atendida por Dios.

Esta convicción explica la gran afluencia de musulmanes a las mezquitas y las reuniones que se organizan en esa fiesta para recitar el Corán, a las que acuden personas que no suelen practicar durante todo el año, pero que procuran asistir, esperando que sus oraciones les sirvan para obtener de Dios el perdón de sus pecados.

La mayor de esas reuniones la acoge La Meca, cuna de Mahoma y el Islam, donde convergen esa noche unos dos millones de personas en torno al templo de la piedra negra de la "Kaaba", que los musulmanes sitúan en el centro del planeta y hacia donde dirigen sus cinco plegarias diarias.

La Meca sólo cuenta otra vez al año con un número así de fieles durante la gran peregrinación anual o "Hach", obligatorio al menos una vez en la vida para cada musulmán cuya salud y situación económica se lo permitan, y que este año tendrá lugar en diciembre.

En esa ciudad sagrada se puede escuchar plegarias en voz alta, en las que a menudo se mezclan política y religión, como en el caso de los peregrinos iraníes, que suelen iniciar su visita a La Meca con oraciones contra Estados Unidos e Israel.

Los eruditos musulmanes difieren sobre lo que significa en árabe la palabra "Al Qadr". Mientras algunos la interpretan como "reparto" por Dios de los víveres, otros creen que se refiere a la "Justicia" y a la "evaluación" de las obras de cada uno de los fieles durante todo el año.

Sin embargo, algunos opinan que "Lailat Al Qadr" es una noche para toda la vida, ya que si en ella Alláh acepta la actuación de una persona, le puede perdonar todos sus pecados del pasado e incluso errores futuros, según dice Morad, un estudiante de religión en Abu Dhabi.

Sobre el significado de la noche del Destino, Dios dice en El Corán que "Lailat Al Qadr es mejor que mil meses. Los ángeles y el espíritu (arcángel Gabriel) descienden con todos los decretos, con el permiso de su Señor. Es una noche de paz hasta el amanecer".

El Corán también ordena a todos los fieles que ayunen en el mes del Ramadán, con excepción de los enfermos y los que están de viaje.

A estos últimos les invita a compensar, cuando les sea posible, los días en los que no han podido ayunar, pero les obliga a pagar la "Kaffara" -una cantidad de dinero suficiente para que un pobre pueda comer.