Martes, 12 de Febrero de 2008

Solbes considera normal el uso de la banca española de los créditos del BCE y destaca su solidez

EFE ·12/02/2008 - 13:14h

EFE - El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet.

El vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, consideró hoy "absolutamente normal" el uso que los bancos españoles están haciendo de las subastas de crédito del Banco Central Europeo (BCE) y recalcó, una vez más, la fortaleza del sistema financiero nacional.

Solbes, quien se encuentra en Bruselas para participar en la reunión del Ecofin (ministros de Finanzas de la UE), hizo hincapié en que todos los bancos europeos, españoles y de otros países, recurren habitualmente al BCE para obtener liquidez.

En rueda de prensa, el vicepresidente salía así al paso de la información que hoy publica Financial Times, según la cual las entidades españolas obtuvieron en diciembre 44.000 millones de euros en las subastas semanales del BCE, más del doble de la media registrada en los quince meses anteriores.

Este diario asegura que la banca española utiliza cada vez más bonos respaldados por hipotecas como garantía para esos créditos, lo que, advierte, puede generar problemas en el futuro.

Solbes reseñó que la participación de los bancos españoles en las subastas del BCE ronda el 9 por ciento de los fondos adjudicados, un porcentaje similar al peso de los activos bancarios españoles en relación al total de la eurozona (10 por ciento) y por debajo del volumen de los depósitos (13 por ciento de toda la UEM).

Recordó, asimismo, que el PIB español equivale, aproximadamente, al 10 por ciento del de los quince países que forman parte de la Unión Económica y Monetaria.

El ministro insistió en que las entidades españolas "están haciendo lo mismo que los demás", que es recurrir al BCE para su funcionamiento normal, y pidió "no sacar de quicio" unas cifras "absolutamente en línea con la normalidad".

Aprovechó para subrayar la solidez del sistema financiero nacional, debido a que España es un país receptor tradicional de inversiones y no generador -lo que ha salvado a nuestro país de la crisis de la hipotecas de "alto riesgo" estadounidenses-, pero también a la rigurosa regulación impuesta por el Banco de España.