Martes, 12 de Febrero de 2008

El Ecofin analiza la situación económica y el alcance de la crisis financiera

EFE ·12/02/2008 - 08:42h

EFE - El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, el español Joaquín Almunia (i), dialoga con el ministro de Economía español, Pedro Solbes, durante una reunión del Ecofin el pasado mes de enero.

Los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) se reúnen hoy en Bruselas para analizar la coyuntura y tratar de enviar una señal de confianza en la economía europea, a salvo de la recesión que amenaza a Estados Unidos, pero con dudas sobre cuánto le afectará la crisis financiera.

Los titulares de Francia, Alemania, Reino Unido e Italia tendrán oportunidad de exponer a sus colegas las conclusiones de la cumbre en la que los jefes de Estado de los cuatro países analizaron el pasado 29 de enero las turbulencias financieras, así como los resultados de la reciente reunión del G7 en Tokio.

La Comisión Europea y el Eurogrupo (ministros de Finanzas de la zona euro) se mostraron ayer muy preocupados por la aceleración de la inflación y, aunque confiaron en que el repunte sea temporal, reiteraron que es fundamental evitar subidas encadenadas de otros precios y de los salarios.

Los ministros de los quince países que participan en la moneda única examinaron, junto a los presidentes del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, la coyuntura económica, con atención especial a la evolución de los precios.

Según datos provisionales, la inflación en el área escaló en enero pasado hasta el 3,2 por ciento, la tasa más alta desde que comenzó a elaborarse el índice, en 1997.

En una rueda de prensa al término del encuentro, Almunia apuntó evidencias de un avance sostenido de los precios, empujado por los alimentos y la energía, y que la fortaleza de la moneda única no ha podido mitigar.

Respecto a la coyuntura económica, tanto Almunia como el presidente del Eurogrupo, el primer ministro luxemburgués, Jean-Claude Juncker, se remitieron a las conclusiones de la reciente reunión del G7 en Tokio, donde los siete países más industrializados del mundo coincidieron en que en 2008 se producirá una ralentización global y continuarán las tensiones en los mercados.

La mayor parte de la reunión se dedicó, no obstante, a consensuar una declaración sobre el objetivo pactado el año pasado en Berlín de lograr el equilibrio presupuestario en todos los países del área, como tarde, en 2010.

La intención de Francia de retrasar ese objetivo hasta 2012, debido al ambicioso programa de reformas en que se encuentra sumido y ante la incierta coyuntura económica, forzó a los ministros a aceptar que ese objetivo se vincule a unas "condiciones cíclicas adecuadas".

Juncker insistió en que el acuerdo de Berlín "sigue en vigor" y recalcó que ya entonces quedó claro que su consecución dependía del contexto económico.