Lunes, 11 de Febrero de 2008

Gusmao afirma que los atentados fueron un intento fallido de golpe de Estado

EFE ·11/02/2008 - 02:06h

EFE - Miembros del Cuerpo Pacificador de las Naciones Unidas montan guardia frente a la residencia del Primer Ministro Timorense, Xanana Gusmao, en Dilli, Timor Oriental. El presidente José Ramos Horta fue herido en un atentado mientras que Gusmao resultó ileso en otro ataque.

El primer ministro de Timor Oriental, Xanana Gusmao, aseguró hoy que los ataques contra él y el presidente del país, José Ramos Horta, forman parte de un intento fallido de golpe de Estado.

Ambos fueron objeto de sendos atentados perpetrados por militares renegados encabezados por el comandante Alfredo Reinado, quien murió junto a un escolta del presidente en el tiroteo en la residencia de Ramos Horta, que resultó herido.

"El Estado ha sido atacado. Considero este incidente un intento golpista contra el Estado por parte de Reinado y ha fallado", dijo Gusmao.

Fuentes oficiales detallaron que Vicente Guterres, vicepresidente del Parlamento, asumirá la jefatura interina del Estado en sustitución de Ramos Horta, por encontrarse de viaje oficial en Portugal el presidente del Legislativo, Fernando Lasama.

Ramos Horta se encuentra estable y fue trasladado a Darwin (Australia) tras haber sido operado con éxito de dos heridas de bala por médicos australianos en una base militar en Dili.

El presidente timorense fue atacado antes del amanecer mientras hacía ejercicio en su casa en Dili, poco antes de una operación similar para acabar con la vida de Gusmao cuando éste se desplazaba en coche a su despacho.

En ese ataque nadie resultó herido pese a que el vehículo del primer ministro recibió varios disparos.

Indonesia, que administra la mitad occidental de la isla de Timor y se retiró en 1999 de la ex colonia portuguesa tras casi un cuarto de siglo de ocupación, condenó los hechos e indicó que desplegará a más soldados en la frontera "para evitar que escapen los rebeldes", según el comandante militar de la provincia indonesia, Kusdaryono.

Por su parte, Australia y Nueva Zelanda anunciaron que enviarán más efectivos para reforzar la seguridad en Timor Oriental tras los atentados.

El primer ministro australiano, Kevin Rudd, desplegará inicialmente 200 policías y soldados, a los que pronto se unirán más tropas hasta un total de cerca de un millar, mientras el ministro de Defensa neozelandés, Phil Goff, afirmó que su país enviará entre 20 y 35 soldados, y otros 170 se quedarán a la espera.

Rudd también adelantó que tiene intención de visitar el país antes de que finalice la semana.

Ambos países lideran junto a la ONU la fuerza multinacional de paz en Timor Oriental establecida tras la ola de violencia de mediados de 2006, que dejó 37 muertos y más de 100.000 desplazados y puso a la nación al borde de la guerra civil.

En aquella ocasión, la crisis también provocó la dimisión del entonces primer ministro Mari Alkatiri.

La ola de violencia se desencadenó a raíz de la expulsión del Ejército de unos 600 militares rebeldes encabezados por Reinado que denunciaron corrupción y nepotismo en el seno del cuerpo.

Alkatiri, actual secretario general del Frente Revolucionario de Timor Oriental Independiente (Fretilin), condenó hoy los atentados contra sus dos principales rivales políticos y pidió responsabilidad a Naciones Unidas por los fallos en la seguridad.

El Fretilin, siglas del histórico movimiento de resistencia de los timorenses a la ocupación militar de Indonesia, perdió el poder en las elecciones de junio del año pasado, y desde entonces gobierna el partido de Ramos Horta, que quedó segundo en los comicios pero llegó a un acuerdo para formar un Ejecutivo de coalición.

Desde hace meses, venía exigiendo la renuncia del primer ministro para neutralizar la amenaza de Reinado, alzado en armas desde hacía año y medio pero a quien Gusmao ordenó dejar de perseguir a finales de 2007.

El ex primer ministro expresó su preocupación por la aparente facilidad con la que los pistoleros pudieron acceder a ambas casas, en teoría fuertemente vigiladas, y afirmó estar sorprendido por los hechos dada la positiva evolución en la estabilidad de Timor Oriental.

En los últimos días había regresado el temor a una nueva crisis después de que una explosión sacudiera el pasado viernes una base australiana en Dili, sin causar heridos, y de que militares renegados se enfrentaran de nuevo a las fuerzas internacionales.

Un reciente informe de la organización International Crisis Group advirtió de que los actos violentos se reproducirán si las fuerzas locales, que la semana pasada recibieron de la ONU el control de la seguridad en el país, no son capaces de mantener por sí solas la paz en Timor Oriental.