Domingo, 10 de Febrero de 2008

Si Guti se sale, todo entra

Otro recital del '14', con dos goles y participación en otros cuatro de los siete goles que el Ral Madrid le endosó al Valladolid

ENRIQUE MARÍN ·10/02/2008 - 23:11h

EFE - El centrocampista brasileño del Real Madrid, Julio César Baptista (i) y el defensa del Valladolid Alberto Marcos.

Cuando Schuster dijo en referencia a la derrota de Almería "espero que hayamos aprendido la lección", ¿a qué se refería exactamente? ¿Al exceso de confianza que apuntaron algunos bien intencionados? ¿Quizás a algún aspecto concreto del juego que le disgustó al alemán?
No. La lección de la que hablaba Schuster tenía que ver única y exclusivamente con la victoria.

El Madrid no ganó en Almería y si algo sabe hacer este Madrid, como ayer volvió a quedar exageradamente demostrado ante el Valladolid, es ganar. Del resto, es decir, de generar las ocasiones de gol que sean menester para ganar se encarga Guti, quien ayer se superó a sí mismo con un recital de cómo convertir en oro todo lo que sale de sus botas. Dos goles y participación en otros cuatro. Y todo ello ante un Valladolid que tuvo más el balón, botó más córners y sólo tuvo dos ocasiones de gol menos que el Madrid (6 por 8).

¿Entienden ahora la diferencia entre más y mejor? ¿Entienden la diferencia entre tener a un futbolista como Guti o no ternerlo? Luis Aragonés debería recapacitar, pues que Guti no se junte en la selección con Iniesta, Cesc o Silva sí que no tiene ninguna explicación.

Siete goles y sin su pichichi

Pese a sus numerosas bajas, entre ellas las de su máximo goleador (Van Nistelrooy), el Madrid se dio ayer un festín que certifica su condición de equipo más pegador que meritorio. Volvió Robben, el paciente holandés, Robinho le tomó el relevo en la enfermería y se salió Guti, otra vez Guti, siempre Guti. El empate del Barça en el Pizjuán permitió al Madrid tomárselo con más calma y tras su escandalosa goleada al Valladolid la diferencia se va a ocho puntos a falta de 45.

En ausencia de Van Nistelrooy, la punta fue para Raúl, que ayer sumó su partido 469 de Liga y subiendo, alcanzó a Esnaola y entra en el top ten que lidera Zubizarreta con 622. Adelantar al 7 le permitió a Schuster hacer sitio en el once a Robben, aunque por banda derecha. El holandés brilló y marcó, y Raúl les hizo otros dos goles a los de Pucela (ya suma 14), su víctima propiciatoria.

En contra de lo que se piensa y, lo que es peor, se predica, el Valladolid no es un equipo que presiona. Fiel a un 4-2-3-1 desde el que su equipo se mueve más posición que por desarrollo, Mendilibar ordenó juntar líneas y replegarlas a la pérdida del balón. Sin embargo, con lo que no contaba el técnico vasco era con que el Madrid le regalara la pelota.

Cayó en la trampa

El Valladolid tiene muchas limitaciones en la zona de creación, pero las disimula con la calidad y la experiencia de
Víctor y con dos bandas muy incisivas, pero que no desbordan con la facilidad que lo hacían la temporada pasada en Segunda. Sisi y Capdevila inquietaron en su permanente búsqueda a Joseba Llorente, un delantero al que el partido de ayer le vino grande.

Desde el mismo arranque del partido, el Valladolid se encontró llevando la iniciativa y aunque es cierto que inquietó un par de veces a Casillas, al Madrid le bastó una contra (sí, a la contra en el Bernabéu) para abrir su cuenta. Guti, otra vez Guti, siempre Guti, habilitó a Robben en otra genialidad, pero el holandés, quizás falto de confianza, no encaró a Asenjo, regateó hacia dentro y vio la llegada de Baptista. Un tiro, un gol, y así hasta siete.

Agazapado como los depredadores, el Madrid se replegó aún más si cabe y volvió a hacerle creer al Valladolid que tenía el control del partido. Nada más lejos de la realidad. Guti, otra vez Guti, siempre Guti, taladró con sutileza la defensa del Valladolid con un pase que Raúl no desaprovechó para marcar el 2-0. Un minuto después, Guti, otra vez Guti, siempre Guti, metió un balón en profundidad a Robben, quien exhibió sus mejores cualidades: velocidad y toque. En dos minutos, el Real Madrid, perdón, Guti sentenció el partido.

El Valladolid se quedó tocado y un semi-penalti de Asenjo a Baptista le terminó por hacer besar la lona. A partir de ahí, poco más que contar. Dos goles de Guti, otra vez Guti, siempre Guti y uno de Drenthe. Siete goles en ocho ocasiones. ¿Se puede reflejar mejor lo que es este Madrid? Lo dudo.