Domingo, 10 de Febrero de 2008

Zapatero llama a la movilización contra «el pesimismo amargo»

"No basta con estar hartos de la derecha, hay que llevar una amplia mayoría a las urnas"

GONZALO LÓPEZ ALBA ·10/02/2008 - 20:38h

Tenía Zapatero especial empeño en arrancar su precampaña oficial en el madrileño palacio de Vistalegre, su plaza talismán -era de toros antes de su reconversión funcional- como lo fue la monumental de las Ventas para Felipe González.

La bombonera socialista, con aforo para 20.000 personas, se llenó a reventar, abarrotados hasta los vestíbulos con gente llegada de los cuatro puntos cardinales de España para escuchar la palabra de su líder y recibir de su boca el encargo de difundirla por todos los rincones.

Estilo Obama: "España puede"

El líder socialista demostró que la política no escapa a la globalización e interpretó en versión española el "yes, we can" de Obama, como Obama interpreta ahora la versión estadounidense del cambio esperanzador que Zapatero utilizó de estandarte en 2004.

"Este país puede, esta vez sí", está siendo la médula del discurso de precampaña del líder socialista. España, según intenta persuadir Zapatero, puede convertirse en un país de liderazgo, situarse en la vanguardia de la innovación y de la lucha contra el cambio climático como lo ha hecho en la extensión de derechos, y alcanzar el pleno empleo.


Pero eso, al decir de Zapatero, sólo puede llegar de la mano del PSOE, "el partido que tiene más ambición para España", el que "tiene confianza en la sociedad española", el que tiene la unidad interna necesaria "para sumar" y "las ideas claras" -aunque este sea el eslogan del PP-.


Ayer también estuvo presente este mensaje, pero prevaleció el llamamiento a la movilización para lograr "una amplia mayoría que derrote el pesimismo" y destierre del ánimo colectivo el "gesto amargo de doña Cuaresma", que Alberto Ruiz-Gallardón ha convertido en icono de "la derecha más derecha".


Puso Zapatero toda su energía y poder de convicción en pedir a sus seguidores que "alcen la voz", que en democracia es sinónimo de voto, porque "no basta con estar hartos de cómo se manifiesta y actúa esta derecha". Un mensaje claramente dirigido a la izquierda acomodaticia.

Trece razones

"Yo no me callo", proclamó Zapatero a modo de nuevo eslogan de movilización, y enumeró, a modo de mandamientos laicos, hasta trece razones.

No callarás frente a: la xenofobia, el mercadeo con el dolor de las víctimas, el machismo criminal, los obstáculos a la igualdad de género, la precariedad laboral, la dificultad para acceder a una vivienda, la homofobia, el fundamentalismo que excluye a los diferentes, el chapapote del rencor político, los depredadores del medio ambiente, los que se oponen a la investigación biomédica, los que hacen caja con indemnizaciones millonarias y los que denigran a los creadores.


Economía y poder femenino

Hubo también reiteración del mensaje de tranquilidad frente a las turbulencias económicas, por la doble vertiente de la "fortaleza económica" y de la respuesta política: "La derecha no gobierna bien cuando hay prosperidad, porque no reparte los beneficios; y gobierna peor cuando hay dificultades, porque no reparte los sacrificios".


Para reafirmar este mensaje, contó Zapatero con la ayuda de Pedro Solbes. Ni el problema ocular que padece desde hace semanas ni la afonía que sufría ayer, le impidieron asegurar: "La economía no se hunde. Yo no tengo ningún miedo al futuro".

Solbes no eludió el choque con Manuel Pizarro, a quien el PP ha querido poner como su alter ego: "Para Pizarro el mercado es Nueva York o la bolsa de valores, mientras que para nosotros es la tienda, la galería, el supermercado...". Cuestión de clases sociales, apostilló el propio Solbes.

También hizo su contribución la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, quien sostuvo que "nadie como Zapatero ha defendido a las mujeres". "Os pido no dar un paso atrás y que se nos vea, porque no podemos renunciar a lo que tanto nos ha costado conseguir", reclamó de una población que puede ser determinante el 9-M. Según Zapatero, su plena incorporación laboral es la clave del futuro.